Hace 4 años ya había sido denunciado por el supuesto abuso de su cuñada de 10 años y ahora lo vuelven a acusar por otro delito sexual, en esta ocasión por violar a su sobrino de 5 años. Su apodo es “Yumi” y, a diferencia del caso anterior, esta vez no se la dejaron pasar. Su propio cuñado, el papá de la víctima, fue a buscarlo al trabajo y le dio una feroz paliza frente a otras personas. Después lo denunció y lo hizo meter preso.

El “Yumi”, a quien no se lo identifica para preservar al niño (es su sobrino), tiene 32 años y permanece detenido en la Seccional 7ma de Pocito desde el lunes a la noche. Lo apresaron cuando fue a denunciar a su cuñado por la golpiza que recibió esa misma tarde; claro, no sabía que ya lo habían denunciado a él. El ultraje fue constatado por un médico de la Policía: el nene tiene lesiones producto del acceso carnal y también una infección en sus genitales por un manoseo anterior, confirmaron sus padres.

El ataque sexual habría ocurrido en una propiedad de Colonia Rodas, en Pocito. La familia del niño reside en una casa que está al lado del rancho de su abuela, donde también vive su tía de 17 años junto al “Yumi”. Como sucedió en otros casos, fueron los papás los que empezaron a sospechar que algo le pasaba al chico. Lo veían decaído y triste. El lunes, tras el almuerzo, empezaron a hacerle preguntas hasta que el chico se quebró y les contó: “El Yumi me llevó al fondo de la casa de abuela, me bajó los pantalones y me metió los dedos”, según relató el padre. La mamá también expresó: “Mi hijo dice que esto pasó el domingo y que no era la primera vez. Tres o cuatro días antes le había agarrado el pit… Y ahí relacioné todo, porque yo había notado que el niño tenía una inflamación en sus genitales y no sabía de qué era. Además me cuenta que llegó a decirle ‘que iban a hacer el amor‘ y que otras veces lo toqueteó”.

Tras el estremecedor relato, el papá del chico se encegueció. Se acordó que hace 4 años su madre denunció a este sujeto por manosear a su hermana de 10 años y que todo quedó en la nada. “Salí en la moto a buscarlo y llevé el lazo, quería agarrarlo y arrastrarlo por la calle hasta que se muera. Cuando llegué a la obra donde trabaja, lo llamé y le dije: ‘Vení, meteme el dedo a mí‘. Y empecé a pegarle. El cobarde no decía nada y me miraba como reconociendo lo que había hecho”, señaló el papá de la víctima. El acusado terminó con la cabeza rota y con el rostro lastimado, más tarde cayó preso.