La juez Silvia Peña Sansó de Ruiz (Sala I, Cámara Penal) aplicó ayer el castigo más duro en el historial de estafador que registra César Esteban Vignoli (50): le dio 6 años de cárcel por tres fraudes, la misma condena que había solicitado el fiscal Gustavo Manini.

Oficialmente, la de ayer es la quinta pena que se conoce porque en su planilla no figuran datos actualizados del Registro Nacional de Reincidencia. De todos modos en tribunales están convencidos de que las sentencias en su contra son más.

Hasta ahora, se conocen la pena de 3 años que le dieron el 15 de febrero de 1999, la de 1 año de cárcel que recibió el 29 de noviembre del mismo año. Otros 3 años de castigo el 22 de noviembre de 2011, más 2 años y 10 meses de prisión que le aplicaron en diciembre de 2013.

Con el fallo de ayer, la magistrado dio por acreditado, igual que fiscalía, que Vignoli cometió tres fraudes entre 2007 y 2009.

Los primeros hechos ocurrieron al hilo el 22 de diciembre de 2007. Ese día, sábado, llegó con un cheque robado al local de Ruiz Olalde y compró un martillo rompepavimento con cincel por $7.040. Aprovechó que era sábado y así no podrían averiguar en el banco que el cheque estaba denunciado. Con el martillo en su poder, visitó al empresario Luis Alberto Riveros haciéndose pasar por representante de una casa de herramientas y se lo vendió en unos $3.900.

Emiliano Mass fue su próxima víctima. En marzo de 2009 lo hizo perder $27.000 (casi $23.000 fueron a parar a su bolsillo) fingiendo ser un importador de vehículos. Provocó que Mass se desprendiera de dos plazos fijos y un cheque para la supuesta compra de dos camionetas Toyota Hilux 4×4 que serían alquiladas a la minera Barrick. Todo era mentira.

Entre el año pasado y el último mes de febrero quedó sospechado en otros dos fraudes: a la madre de un compañero de encierro en la cárcel y a una comerciante.