La familia que le da cobijo a Gonzalo Ferreyra (33), por estas horas en boca de la gente por simular una renguera para pedir limosna -de ahí el mote de "falso rengo"-, abrió las puertas de su casa para mostrar una dura realidad: bajo ese techo viven 9 personas que se amontonan como pueden, los ingresos son muy bajos y en ocasiones no tienen para comer. Eso comentaron en una nota con DIARIO DE CUYO desde esa vivienda ubicada en el Barrio Los Cardos de Chimbas.
La historia cuenta que el "falso rengo" llegó a ese hogar a principios del año pasado, tras pasar algunos días durmiendo en la calle, en la zona de la Terminal de Ómnibus de Capital, señalaron. Antes lo habían "corrido" de la casa de una hermana de su pareja, situada también en el Barrio Los Cardos.
"Mi mamá decidió darles un lugar a él y a su pareja", explicó Rosana Baquel, de 21 años. Esa joven, que tiene un hijo, es una de las 9 personas que habitan la casa y está al tanto del día a día de Ferreyra. "Él no tiene lugar, no tiene a dónde ir, por eso vive acá. Esto que está pasando me dio mucha cosa, lo del video y las noticias. Acá adentro todos ponemos y por eso él iba a hacer eso", sostuvo la chica. Su hermana Analía, de 24 años, agregó que "lo hacía para la comida, para ayudar en la casa. Acá somos muchos y él aportaba".

"Nadie le da trabajo, él se ha cansado de buscar trabajo y nadie le ha dado", se quejó Rosana. Ella admitió que estaba al tanto sobre la simulación de la renguera, aunque aclaró que Ferreyra verdaderamente tiene problemas en su pierna derecha: "Por ahí puede caminar bien, pero luego empieza a caminar mal. Tiene problemas en el tobillo y callos en los pies, desde hace mucho que viene con eso".
El caso del "falso rengo" comenzó a viralizarse el pasado martes, cuando en las redes lo escracharon con videos que dejaban al descubierto la farsa. Ferreyra pasaba largas horas, casi siempre, en el semáforo de Avenida Libertador y Roger Balet, con un cartel en el que solicitaba ayuda económica para mantener a su familia. El problema fue que uno de los automovilistas que lo veía pedir dinero diariamente lo filmó mientras caminaba sin inconvenientes. Ni bien el conductor logró identificarlo, le tocó bocina para que se percatara de su presencia. En ese momento, Ferreyra comenzó a renguear nuevamente.
El escrache escaló hasta los medios nacionales. Sin embargo, ayer miércoles el hombre decidió volver a las calles manteniendo la "renguera" y el cartón en el que pide ayuda para su familia. "La mujer le dijo que volviera al semáforo y que si le decían algo que dijera que tiene lastimado ahí", declaró Rosana. El plan salió mal, pues fue observado detenidamente por personal de la División Comando Urbano en Paula Albarracín de Sarmiento y Córdoba. Los efectivos le solicitaron un carnet que acredite su discapacidad. Según la Policía, Ferreyra dijo no tener encima ese documento y comenzó a caminar con normalidad. Además, supuestamente se molestó con el personal policial por lo que fue trasladado a la comisaría 4ta, donde le labraron una contravención.
Según la abogada que representa al hombre, María Filomena Noriega, ese mismo día por la noche recuperó la libertad, pero igual seguía muy angustiado. "Acá llegó como a las 2 de la mañana y escuchamos que lloraba, hablaba con su pareja y lloraba", contaron las hermanas. Y Rosana siguió con su postura de defensa: "Él no lo quiere hacer, él quiere tener un trabajo. Lo hace por necesidad". Noriega aseveró que Ferreyra no puede conseguir un trabajo formal por sus antecedentes penales y porque padece una disminución en su capacidad mental. Y desde el entorno del hombre dijeron que eso es cierto.
¿Cómo es el día del "falso rengo"? Se levanta alrededor de las 9 o 10, desayuna un té (cuando se puede, con semitas), y se va a esperar el colectivo de la línea 407 que lo deja en el centro. "Casi siempre vuelve recién a la noche, durante el día se dedica a buscar la moneda. Por ahí, de vez en cuando, viene más temprano, almuerza, se va y vuelve a la noche con algo para cenar", comentaron.

Por ahora, el grupo subsiste con la asistencia del Estado. Por ejemplo, Rosana cobra la asignación por su hijo, al igual que su madre (tiene un hijo menor). Analía, por su parte, está tramitando una pensión porque sufre esquizofrenia. Y la pareja de Ferreyra percibe una pensión pero "la plata no le dura, hay que comer todos los días". Ellos no tienen hijos en común.

"A Gonzalo le gustaría tener una habitación para él solo, no vivir tan apretados", expresaron. El hombre duerme con su novia en una cama de una plaza. En la misma pieza hay otra cama más grande propiedad de Rosana, su pareja y su hijo. La casa tiene solamente un dormitorio más en el que hay otras dos camas, una para Analía y la otra para su madre y su hermanito. Mientras que el padrastro de las jóvenes tiene su cama en el comedor. La vivienda en general está en mal estado, descuidada y tiene pocos muebles.

"Estamos todos apretados, necesitamos una ayuda, ya la hemos pedido pero por ahora no hemos tenido respuestas. Hasta el techo se nos llueve, vivimos muy mal y realmente necesitamos que nos ayuden", cerraron.

