El modus operandi era, palabras más o palabras menos, así: ofrecía en su tienda virtual ropa y zapatillas para adultos y niños, siempre a través de Facebook. Siempre la venta era por cantidad y como requisito clave era el giro a través de transferencia bancaria del dinero. Aunque parezca burdo, los precios eran tan tentadores que la gente enviaba la plata, aunque poca seguridad tuviera de la recepción del pedido.

Cuando pasaban varios días y los ocasionales clientes reclamaban al teléfono de contacto, les bloqueaban el número y quedaban a “ciegas”.
Las denuncias por estafas se fueron multiplicando y la División Defraudaciones y Estafas de la Policía de San Juan encaró una investigación que en las últimas horas arrojó resultados positivos.

Así las cosas, personal de estafas dependiente de la Dirección Judicial D-5 logrando establecer la identidad de la autora de estos hechos la cual sería de apellido Figueroa, de las pruebas obtenidas se solicitó mandato judicial a la jueza Mabel Irene Moya, titular del Segundo Juzgado de Instrucción, y procedieron a la detención de la mujer y el secuestro de los dispositivos donde, supuestamente, tomaba contacto con sus clientes.