La imagen para la vecina resultó bastante sospechosa: enfrente, en el hall de ingreso de una casa, un vecino de siempre sometía a una nena a tocamientos bastante alejados de un gesto cariñoso. Enseguida avisó a los padres de esa niña, que tiene 7 años y confirmó a su madre lo que todos suponían: que ese vecino de 64 años, amigo de la familia, le daba algo de dinero para que se dejara tocar o para que le tocara sus genitales, siempre con la amenaza de que no dijera nada. Hubo denuncia y una investigación encarada en el acto por policías de la seccional 11ra. al mando del comisario Antonio Pastrán, bajo estrictas directivas de la juez de Instrucción María Inés Rosselot. Y al final se detuvo al sospechoso, de apellido Ochoa, porque si bien el informe médico reveló que la pequeña no había sido violada, al menos cuatro testigos señalaron haber visto al sospechoso como protagonista de esas repugnantes escenas con la pequeña, dijeron fuentes policiales.