El caso por la muerte del albañil Hernán López el sábado último parece no estar cerrado del todo. Si bien en principio se hablaba de que su deceso era producto de una caída accidental dentro de una cuneta de Rawson, el forense que hizo la autopsia indicó que la herida que tenía en la cabeza podría ser de un golpe que le dio otra persona. El juez Leopoldo Zavalla Pringles no descarta un posible crimen, de modo que la investigación continúa abierta.

Hernán López, de 45 años, apareció muerto el sábado último pasadas las 16 dentro de una cuneta situada en avenida España, metros al Norte de República del Líbano. Tenía una herida en la cabeza y estaba sumergido en el agua estancada.

La escena llamó la atención a la policía. Los efectivos de la Seccional 24ta. empezaron a hacer averiguaciones y establecieron que un rato antes López había estado compartiendo un asado y unos vinos junto a 4 o 5 compañeros de obra, en un lugar muy cercano adonde lo encontraron.

De acuerdo a los datos recogidos, en un momento López se despidió de las otras personas y fue a la parada de colectivos (vivía en Las Chacritas). Hay un testigo ocasional que habría dicho que lo vio pasar y aparentemente se iba agarrando el estómago, como si estuviera descompuesto, dijo un policía. En teoría, esa fue la última vez que lo vieron con vida, porque más tarde lo encontraron muerto.

Los datos sirvieron para sostener la hipótesis de que López se sintió mal mientras estaba en la parada, entonces cayó, se golpeó la cabeza y terminó dentro de la cuneta. Eso reforza la idea de la muerte accidental, tal como sostiene su familia.

En la autopsia, el médico forense estableció que López murió al asfixiarse en las aguas servidas de la cuneta, pero a la vez hizo hincapié en la herida que tenía en la cabeza, detrás de su oreja derecha, comentó un policía. Una fuente judicial indicó que el forense señaló que esa herida no sería producto de la caída, sino que podría ser de un golpe con un elemento. Eso planteó la duda. Ante la sospecha de que existiera un crimen, la juez correccional Mónica Lucero dio intervención al juez Leopoldo Zavalla Pringles, del Primer Juzgado de Instrucción. Este magistrado ordenó ayer reunir más testimonios para saber exactamente qué pasó con López. Los primeros testigos aseguraron que no hubo peleas ni discusiones con el obrero en esa ronda donde estaban tomando y que se fue bien. Otra persona dijo que lo vio cerca de la parada. Ahora bien, nadie puede decir que vió cuando se cayó a la cuneta. Esa es la intriga, ya que pudo ser atacado cuando estaba solo. Y eso justamente es lo que quiere saber el juez.