Ciento seis familias denunciaron penalmente a un sindicato de remiseros por la supuesta estafa millonaria con un barrio que nunca se construyó. Los damnificados aseguraron que la mayoría empezó a pagar el lote desde el 2006, incluso los obligaban a aportar la cuota societaria del gremio, pero la entidad jamás concretó el proyecto y los tuvieron dando vueltas con falsas promesas hasta que finalmente cerraron sus oficinas dejándolos sin la plata y sin la vivienda que tanto soñaban.

La denuncia, realizada en el Segundo Juzgado de Instrucción, la hizo el abogado Jorge Aguiar en representación de esas familias que apuntan contra los directivos de la Asociación Única de Remiseros y Operadores de San Juan. También mencionan a una conocida constructora como la que iba a levantar el futuro ‘Barrio Remiseros y Operadores’ en un terreno en las calles Cipolletti y Bonduel, Chimbas, y que cobró algunas de las cuotas.

Uno de esos damnificados fue José Robledo, quien aseguró que pagó 18 cuotas de 250 pesos y otros 800 por la ‘carpeta’. Otra es Claudia Díaz, que pidió un préstamo para abonar los 7.000 que le exigían. También está Carolina Montaño que entregó 4.500 pesos. La promesa era que, si ellos cancelaban el lote, el IPV iba a financiar la construcción. Paralelamente les hacían pagar 40 pesos en concepto de cuota societaria al gremio. En la denuncian nombran al secretario general (en ese entonces) de la entidad, José Costa, y al tesorero, Rolando Mena, aunque después tomaron la posta otros directivos. Aseguran que recibían talonarios para abonar las cuotas y que pagaban en la sede sindical en Av. Libertador, en pleno centro capitalino, y en una farmacia propiedad de una firma constructora. El proyecto debía empezar en 2008. En 2010 empezaron los reclamos. Cuentan que los directivos del gremio siguieron mintiéndoles estos últimos años hasta que desaparecieron y cerraron las oficinas. Hoy no saben dónde fue a parar su dinero.