El pasado miércoles, Aldo Antonio Di Paolo (65) llamó al 911 y pidió auxilio. Contó que había ingresado a la casa de su madre de 91 años, María Cristina De Vicentis, en San Isidro, y que la había encontrado muerta con un cuchillo clavado en su sien. Señaló también que había sido un robo, porque faltaban joyas y dinero. En pocos minutos la vivienda se llenó de efectivos policiales. La escena, horrorosa de por sí, escondía aún más espanto.
Luego de 24 horas de investigación por parte de la fiscal Carolina Asprella, la justicia decidió allanar y detener justamente al hijo de la víctima, acusado de ser el asesino de su madre. A pesar de que el hombre, en todo momento, intentó hacerles creer a los investigadores que se trataba de un robo, hay detalles y, sobre todo, pruebas que lo complican seriamente.

Según informaron existe una cámara de seguridad de un vecino que enfoca directamente a la puerta de la casa de María Cristina. Si bien el hijo de la mujer había dicho, en su declaración inicial como testigo, que la última vez que había visto a su madre había sido el domingo a las 13, la cámara de seguridad lo tomó ingresando el lunes a las 18. Ese dato nunca lo mencionó a los investigadores. Pero de esa cámara de vigilancia surge otra información aún más concreta: se revisaron las grabaciones completas y desde el domingo al momento del hallazgo, la única persona que ingresa y que sale es el hijo de la víctima.
Si bien todavía no está el resultado completo de la autopsia, el médico que revisó el cadáver, por la temperatura, declaró bajo juramento que la data de muerte oscilaba entre las 48 y las 72 horas, coincidente con la tarde del lunes en la que se ve a Aldo Di Paolo ingresando a la casa de su madre.
El hijo de la víctima, ahora formalmente acusado del asesinato, aseguró que los supuestos ladrones se habían llevado joyas y el celular de María Cristina. En las imágenes del lunes a la tarde, se lo ve al hombre entrar con las manos vacías a lo de su madre y salir con una bolsa. Además, en el interior de la vivienda había algunos cajones abiertos. “Creemos que se trata de una escena amañada para que parezca un robo”, aseguró a Infobae una fuente judicial.
Lo que si es cierto, es que el celular de la mujer no apareció. Por lo tanto, ahora se están realizando distintas tareas para saber si el teléfono tuvo alguna actividad y en que zona geográfica. Otro detalle sumamente importante es que no había ninguna abertura forzada. Puertas y ventanas estaban en perfectas condiciones.
Luego de la detención y el allanamiento, Di Paolo será trasladado a la DDI de San Isidro y en las próximas horas se le tomará declaración indagatoria. Luego será el juez Ricardo Costa el que deberá decidir si los elementos recolectados hasta el momento son suficientes para ratificar la detención.
*Con información de Infobae

