Fue un canillita que pasaba a medio km el que se acercó para avisar de las llamas en ese humilde rancho del asentamiento San Cayetano, en Alto de Sierra, Santa Lucía. María Uliarte recuerda que eran como las 3,30 de ayer cuando salió alertada por los gritos y vio que el fuego avanzaba implacable en la única pieza que tiene por casa su primo Angel Emanuel Uliarte (22 años, changarín) con su señora Tamara Fernández (20), padres de dos varones de 3 años y de 1 año y 3 meses. A esa hora más de un vecino se entró a desesperar porque en el lugar no hay agua potable (María dice que se cansaron de pedirla al municipio y OSSE, sin repuesta) y tuvieron que esperar a que llegaran los Bomberos.
Cuando arribaron, lo único que pudieron hacer fue evitar que el siniestro se propagara a un rancho vecino, porque en la precaria vivienda de Angel y Tamara ya nada se podía hacer.
Una heladera, una cocina, un lavarropas, un secarropas, un TV, un equipo de música, un juego de comedor, dos camas, un ropero, un modular, un equipo de aire acondicionado y toda la ropa y el calzado de la familia fueron destruidos por el incendio.
Angel y su familia no estaban porque habían salido a cenar a la casa de sus padres. Y ayer aseguró que la instalación eléctrica era nueva y antes de salir siempre desenchufan todo. De todos modos, en la Policía dijeron que los mismos bomberos establecieron que el fuego se había iniciado por un cortocircuito en el tomacorriente de la heladera.

