La puesta en escena comenzó sobre las 7 de la mañana. A Esa hora, una ‘nerviosa’ jovencita de 15 años que vive en la casa de sus abuelos, le abrió la puerta de calle a su mamá, que vive en frente y la buscaba para decirle que se iba a trabajar y le echara un vistazo a sus dos hermanos menores. Esa mujer fue la primera que topó con su hija con la ropa manchada con sangre, rasguños en sus manos y la versión de que habían entrado cuatro delincuentes a robar y que esos sujetos habían acuchillado a su abuela de 83 años, que duerme con ella en el dormitorio que da a la calle en la casa de la calle 11 de Setiembre al 1320 en la Villa Ros, Chimbas.

En el acto, la mujer buscó a un remisero que trasladó a su mamá Marcela Rosario Riveros (83) hasta el hospital Rawson, donde ingresó a las 7,40 con la suerte echada: minutos después, a las 8,02, murió a causa de los 8 cuchillazos que había recibido en la zona abdominal, dijeron fuentes de la investigación.

Minutos después la casa se llenó de policías y de dudas. Porque la versión de la chica no cerraba: ninguno de los ingresos a la casa, puertas y ventanas, habían sido violentados. Tampoco faltaba nada de valor en la vivienda. A más de un pesquisa le pareció desmesurado semejante ataque a una humilde familia, y más raro que no le hicieran nada al esposo de la víctima que dormía en una habitación del fondo.

Por eso las miradas se inclinaron hacia la chica. La adolescente insistió en su versión del robo, pero empezó a contradecirse. Entonces tuvo otra lectura la presencia de manchas de sangre en su ropa y rasguños en sus manos.

En principio, se pensó que su novio de 17 años estaba ligado al caso pero anoche esa posibilidad parecía desvanecerse, por un dato para nada menor: la misma jovencita contó que ella fue la autora del crimen. Incluso habría revelado que usó un cuchillo que se quebró, y luego tomó otro para terminar su faena.

‘Ya me tenía cansada esa vieja’, habría dicho sobre esa mujer que la crió como una hija.

De todos modos el chico anoche seguía preso. Esperarán el resultado de algunas pericias, como las telefónicas, para definir su situación, dijeron.

La menor ahora será declarada responsable y puede llegar a ser internada por su peligrosidad, pero no será condenada: es inimputable.