"Gracias a Dios no nos hicieron nada, ni a mi ni a mi familia", decía ayer Juana Amelia Silva (65). La mujer, cinco integrantes de su familia y un albañil fueron víctimas de un violento asalto tipo comando perpetrado por cinco sujetos, encapuchados, con armas de fuego y a plena luz del día cuando se encontraban en el interior de su casa de calle Cenobia Bustos al Este de Lemos, en Rawson. Los asaltantes golpearon a dos personas en la maniobra, redujeron a todos y comenzaron a revolver la casa hasta en busca de un botín preciso: los 50.000 pesos para pagar a proveedores de su panadería. No fue todo: también robaron otros 3.000 para pagar una ampliación, una notebook, un reloj, tres anillos y tres pulseras de oro, tres celulares y un par de zapatillas. Para la dueña de casa cree que fue una "entrega de alguien", porque los ladrones le pidieron precisamente esa plata.
Eran las 17:10 cuando Juana miraba la novela en su dormitorio junto a uno de sus nietos. Manuel Díaz (54), un primo de ella que vino desde Buenos Aires, descansaba en un colchón en el patio que está ubicado en el frente de la vivienda. Otra nieta estaba en una galería. Su marido, Pedro Miranda (66), preparaba un jugo en la cocina. Ellos son propietarios desde hace 10 años de la "Panadería Yusi", ubicada en la esquina de la casa y esperaban para irse a trabajar. En tanto, un albañil revocaba una ampliación arriba de la vivienda y uno de sus hijos dormía.
Pero esa rutina se vio interrumpida cuando por el portón del frente ingresaron cinco delincuentes a bordo de dos motos. Empuñaban armas y sus rostros estaban cubiertos con lentes, capuchas y hasta con barbijos, según contó Silva. Dos se quedaron en la puerta y los otros tres no dudaron en levantar a cachazos a Díaz. Rápidamente entraron y sorprendieron a todos. Subieron y también le pegaron al obrero. Luego, llevaron a todos hasta el dormitorio matrimonial bajo amenazas y una pregunta precisa: "«¿dónde está la plata Juanita, donde está?, decinos porque sino matamos a tu nieto»", precisó Silva. Mientras eso ocurría, su hijo, nunca se enteró de lo que pasaba. Tras revolver todo, encontraron los 50.000 pesos que guardaban en el placard junto con las joyas.
Después llevaron a las seis personas hasta el baño, los encerraron y robaron otras cosas antes de huir.
"Es la primera vez que nos roban y con el sacrificio que nos cuesta ganar la plata…pero sé que Dios es justo y se lo dejo en sus manos", aseguró tranquila Juana Silva.

