La familia almorzaba cuando un vecino se acercó a decirles que veía humo en el fondo. Alfredo De la Fuente (41 años) pensó que podía ser la iglesia evangélica que colinda con su casa, la 15 de la manzana I del Lote Hogar 34, en La Bebida, Rivadavia. Pero cuando salió, alrededor de las 15 de ayer, la sorpresa lo sacudió en el acto: lo que ardía, con llamas que consumían todo, era esa pieza de adobe que construyó en el fondo para guardar todo lo que no cabe en su reducida vivienda, compuesta sólo por una cocina comedor, un baño y una sola habitación que dividió en dos para compartir con su esposa y sus cuatro hijos de entre 20 y 5 años.

Y no hubo caso. Ni el agua ni la arena que lanzó con varios de sus vecinos pudieron con ese fuego que terminó provocándole un daño tremendo. Lo que más lamentaba la familia ayer era la pérdida de una moto Motomel 110cc. que usaban para todo, principalmente para que el jefe de hogar lleve a su señora al trabajo, a su pequeña a jardín de infantes y para ir a hacer sus propias labores de enyesado en la construcción, precisó ayer.

Lamentablemente no sólo la moto perdió. Cinco bicicletas, dos camas y sus respectivos colchones, los juguetes y otros recuerdos de los niños, cuadros, un televisor, una cocina, una garrafa, ropa, calzado, un placard y la pieza con techo de palos y cañas resultaron dañados.

¿Qué pudo originar el desastre? "Yo creo que alguien le prendió fuego, porque en esa pieza no había corriente, la moto estaba fría porque no la habíamos usado y estaba separada de otras cosas, y porque la garrafa y la cocina la usamos siempre sin ningún problema. Para mí que tiraron o prendieron fuego por las cañas del techo", especuló ayer Roxana Carrizo, la esposa de Alfredo.

Ayer, Bomberos, que finalmente controló el fuego, había encarado el trabajo pericial para ver si reforzaba la teoría de los dueños de casa.

"Yo también creo que pudo ser algo así, pero vamos a esperar a ver qué nos dice la policía. Esto nos ha provocado un daño grande, porque creo que hemos perdido como 10.000 pesos. Pero lo que más lamentamos es la moto porque nos era muy útil ya que aquí estamos lejos de todo. Encima, todavía nos faltaban tres cuotas para terminar de pagarla", dijo Alfredo.