Un remisero de 48 años se salvó de milagro ayer en la madrugada, en Chimbas, de morir a manos de un delincuente que pretendió asaltarlo con un arma blanca. Según la Policía, la víctima recibió dos puntazos en el tórax y otro más en la zona abdominal por resistirse al ataque de ese delincuente, que al final huyó sin robarle nada.

El hecho ocurrió alrededor de las 4.20 en inmediaciones de Nueva Argentina y callejón Morón, cerca del barrio San Francisco, en Chimbas. Allí la víctima, Carlos González, sufriría el más grave de los ataques desde que trabaja como remisero para mantener a sus tres hijos de 18, 17 y 15 años.

En la Policía aseguraron que González (chofer de la firma Omega) levantó un supuesto pasajero en el cruce de Díaz y Benavídez. Y que luego avanzó hacia el Norte con destino a uno de los barrios cercanos cuando el sujeto extrajo un arma cortopunzante y lo atacó violentamente para quitarle sus pertenencias.

El ladrón no logró su propósito y el mismo González, ensangrentado, pudo comunicarse para pedir ayuda. En el acto llegó la Policía y encaró las primeras averiguaciones para intentar dar con el delincuente, aunque ayer esperaban una mejoría del conductor para poder conseguir detalles del hecho y, sobre todo, la identificación de ese sujeto.

‘Antes le habían robado como dos o tres veces, pero nunca le pasó algo tan grave como ahora. No pudimos hablar con los médicos pero parece que no le tocaron ningún órgano, menos mal, porque él es el único sostén de sus hijos desde que quedó viudo’, dijo ayer Nora González, cuñada de la víctima.