’Esta desgracia pasó en un segundo. Había salido a buscar a mis hijos para que vengan a almorzar y en un descuido ocurrió esto. No lo puedo entender’, decía desconsolada Carolina Villar mientras recordaba la tragedia que sufrió ayer en su casa de Tupelí, 25 de Mayo. El menor de sus 4 hijos, de 1 año y 4 meses, se cayó a una pequeña acequia con agua estancada que hay en el frente de su vivienda y se atoró bajo un puente. La familia, unos 20 vecinos y policías de la Comisaría 32da rastrillaron la zona pensando que se podría haber perdido o bien que alguien se lo había llevado. Pero tras casi 2 horas de búsqueda, un vecino descubrió casi de casualidad el cuerpo del nene.
Lisandro Damián Díaz se llamaba la criatura. Vivía junto a sus padres y hermanos (una nena de 3 y mellizos de 4 años) en la casa 4 de la manzana A del barrio Tupelí I, en 25 de Mayo. Carolina relató que a las 12.15 había terminado de preparar el almuerzo, mientras Lisandro y sus otros hijos jugaban en la vereda.
‘Terminé de hacer la comida y salí a buscarlos. Estaban los 4. Mi marido había llegado de trabajar y mi suegro estaba con la nena. Cuando se sentaron en la mesa me di cuenta que faltaba Lisandro y ahí salí a buscarlo por todos lados’, contó Villar.
La mujer buscó a su hijo en los vecinos y otros lugares, pero no estaba por ningún lado. Enseguida la familia salió a rastrillar la zona y se sumaron los vecinos. Luego llegó la Policía y lo primero que hicieron los efectivos fue revisar la acequia, pero no vieron nada, explicaron fuentes policiales.
Luego, los uniformados y la gente se dividieron para buscar en un desagüe cercano y en cercanías de calle La Plata. Jorge Castro, un vecino que vive al lado de la familia de la víctima, explicó que ‘nos metimos por el desagüe, revisamos cerca de la ruta y nada. A esa altura, la familia y nosotros creíamos que lo habían raptado’.
Al no tener novedades, los policías le dijeron a Carolina que debía hacer la denuncia para iniciar el protocolo de búsqueda con otras divisiones policiales, pero en ese momento Castro halló a la criatura. ‘Me estaba por ir a trabajar cuando traje un palo para revisar por las dudas debajo de mi puente. Lo metí y sentí algo. Con el palo fui sacando lo que había tocado y vi que era su piecito. Qué desgracia’, dijo el vecino, dolido.

