Las motos fueron nuevamente protagonistas de los accidentes. Un albañil que se iba a trabajar en moto fue arrollado por un colectivo y perdió la vida ayer en la mañana sobre ruta 40, en Albardón. La misma suerte casi corre un jovencito, al que se le cruzó un perro y cayó con su rodado en un camino rural de 9 de Julio. El chico sufrió fractura de cráneo y quedó en Terapia Intensiva. El denominador común en ambos casos es que el fallecido y el adolescente herido no llevaban casco.

El choque fatal de Albardón costó la vida de Luis Ariel Ponce (30), un obrero de la construcción que manejaba la cuadrilla de una cooperativa que construye viviendas en Campo Afuera. El albañil vivía con sus padres en la zona de El Rincón y se dirigía al trabajo en su moto Brava 110cc cuando tuvo el accidente minutos antes de las 8 en el cruce de ruta 40 y calle Sarmiento.

El comisario Manuel Torres, jefe de la Seccional 18va, explicó que el motociclista iba de Oeste a Este por esa calle e ingresó a la ruta, con la intención de doblar hacia el Norte. En ese momento, había un camión estacionado al costado de la ruta. Aparentemente eso le impidió ver al colectivo de la empresa Mayo, interno 117, que venía de dejar trabajadores (hace viajes especiales) de Techint en el Parque Industrial. Ese ómnibus era manejado por Hugo Castro (43), quien era acompañado por otro chofer de apellido Serrano, señaló.

El colectivero relató a la Policía que el motociclista le salió de repente, entonces ‘frenó y volanteó a la izquierda’ para esquivarlo. Aún así lo impactó, fue ahí que Ponce golpeó contra el parabrisas y salió despedido hacia el otro carril. Su moto, en cambio, terminó debajo del chasis del micro y fue arrastrada como 10 metros. A todo eso, Luis Ariel Ponce ya estaba muerto.

Al instante, la gente empezó a arremolinarse. Entre ellos estaba Ruth Aracena, que se acercó a preguntar quién era el fallecido y largó en llantos cuando le dijeron que era su ex marido y padre de sus dos gemelos de 8 años.