Por concretar una venta más que interesante, una conocida fábrica de motos cayó en la trampa de unos estafadores que se llevaron dos motos de agua valuadas en 79.000 pesos, que pagaron con cinco cheques robados. Los delincuentes no dejaron rastros y la policía busca a esos costosos vehículos deportivos que todavía podrían estar escondidos en algún lugar de la provincia.
El engaño estuvo tan bien hurdido, que el embaucador que puso la cara para hacer el negocio utilizó el documento de otra persona. Además, para no dejar nada librado al azar, cuando retiraron las motos ocuparon una camioneta con la chapa patente de otro vehículo, para que no localizaran ni al fletero.
La estafa se la hicieron a la fábrica Maverick en su predio de calle Mendoza, pasando calle 7, Pocito, que entre otros rodados también vende motos de agua.
Fuentes policiales comentaron que a mediados de noviembre apareció un sujeto que dijo ser transportista y quería comprar dos motos de agua. Propuso pagar los dos vehículos con cheques y se los aceptaron, pero cuando el vendedor pidió informes sobre esas cuentas bancarias comprobaron que figuraban como que estaban en "rojo" y no eran fiables, comentaron fuentes policiales. Ante eso, el supuesto cliente dijo que no había problemas, que tenía otros cheques que cobró por algunos viajes y los iba a traer para concretar el negocio.
El mismo sujeto regresó un día viernes a realizar la compra con cinco cheques de los bancos Patagonia y Macro, provenientes de empresas de Jujuy y Mendoza, afirmó un investigador. El vendedor de nuevo pidió informes y esta vez les confirmaron que esas cuentas bancarias tenían respaldo y no había inconvenientes. Eso dio vía libre para realizar la venta.
Según la versión policial, en la fábrica aparentemente no tomaron muchos recaudos a la hora de corroborar la identidad del comprador. El sujeto habría exhibido el documento de un tal Juan Luis González, con domicilio en Chimbas, según datos del caso. Cerraron el negocio el viernes al mediodía, y el sábado, el supuesto comprador mandó un pequeño camión para retirar las dos motos de agua. Debido al espacio en la caja, no pudo hacer el traslado y se retiró. Más tarde, apareció una camioneta Rastrojero que se llevó las dos motos en dos viajes. Desde ese día, no los vieron nunca más.
A la semana siguiente, cuando desde la empresa fueron a cambiar los cheques por esos 79.000 pesos, se dieron con que eran robados, dijeron en la policía. Las cuentas bancarias estaban bien -como lo chequearon en la fábrica de motos-, el problema era que estaban denunciados como sustraídos y no tenían valor. Así fue que descubrieron que los habían estafados y pusieron la denuncia en la Sección Defraudaciones y Estafas.
Como parte de la investigación, los policías llegaron a dar con Juan Luis González, pero no era la misma persona que hizo la compra. Este es un humilde trabajador de Villa Observatorio, Chimbas, que apenas tiene dinero para sobrevivir y que contó que había extraviado dos documentos. También localizaron al camión que en primera instancia iba a realizar el flete. Su dueño comentó que a él lo contrató un desconocido y que no supo adónde llevarían a los vehículos, dado que en definitiva no hizo el viaje. Con respecto a la Rastrajero que sí hizo el flete -cuya patente fue tomada en la fábrica-, los policías establecieron que esa chapa pertenecía a un auto Renault 6 de Buenos Aires. O sea, se perdían las pistas. La única que le queda a los policías es seguir rastreando a las motos, ya que tendrían información de que no las sacaron de San Juan.
