Una investigación iniciada en Mendoza permitió descubrir el funcionamiento de una supuesta organización de mendocinos y sanjuaninos dedicada al inoxidable negocio de los autos robados. Los pesquisas de la Brigada Sur al mando del subcomisario Jorge González y el oficial Marcelo Llanos, lo confirmaron el último viernes, cuando realizaron 6 allanamientos y en tres de ellos apresaron a un agenciero y dos mecánicos. Y secuestraron 7 vehículos con anomalías, numerosas autopartes, chapas patentes, documentación varia, computadoras y 26 teléfonos celulares, informaron ayer fuentes policiales.
La hipótesis principal es que los mecánicos se encargaban de cambiar números de motor y chasis de vehículos robados principalmente en Mendoza (también hallaron un auto sustraído en Angaco) para que un agenciero los vendiera como mellizos.
El más complicado por la abundante cantidad de evidencia resultó ser el agenciero que opera en Vidart y Rizzo, en Rawson. A ese hombre de 59 años (no identificado) le secuestraron una Toyota Hilux robada en Mendoza, dos Ford F100, un auto y una camioneta Peugeot 504 con números limados. Y un Fiat 147 robado en Angaco con el número de chasis modificado.
También le incautaron 9 teléfonos celulares, autopartes y repuestos de motores, puertas, ventanas, 5 ruedas, títulos, cédulas y boletos de compra venta de dudosa procedencia y una CPU. Además, un bolso con documentación y sellos de un médico que habían sido robados de un Peugeot 504 en Mendoza, indicaron.
Otro de los detenidos fue un mecánico de 32 años con taller en la calle Roger Ballet, en Santa Lucía. Le secuestraron un Fiat Uno con números de motor y chasis adulterados, 18 ruedas completas (y otras autopartes) 10 celulares, 5 pendrives, títulos, cédulas verdes y boletos de compra venta, todos bajo sospecha.
Además, cayó un mecánico de 42 años que operaba en Sarmiento y Doctor Ortega, Rawson. Le incautaron 7 teléfonos celulares, dos CPU, una notebook, chapas patentes, un chasis de vehículo Ford y un motor de Fiat Uno con números adulterados.
Los allanamientos en San Juan los pidieron desde el Primer Juzgado de Garantías de Mendoza y los ejecutaron en San Juan por orden del juez Maximiliano Blejman.

