Ni condena por homicidio simple ni absolución por matar en legítima defensa. Para los jueces de la Sala III de la Cámara en lo Penal y Correccional, la muerte a puñaladas de Sebastián Antonio Agüero (20) a manos de Gerardo Gabriel Cabrera (19) en la madrugada del 19 de marzo del año pasado fue un homicidio simple con exceso en la legítima defensa. Por eso ayer le dieron 3 años de prisión, un castigo que deja al condenado en condiciones de empezar a salir con libertad condicional, dijeron fuentes judiciales.
Cabrera había matado a Agüero alrededor de las 2,30 de aquel día en el oscuro callejón Chatar, metros al Este de Sargento Cabral, en Villa Morrone, Chimbas. En esa villa vivía Agüero y también su amigo José Castillo; ambos se trenzaron en una pelea contra dos jóvenes del Lote Hogar 38, Cabrera y su amigo Sebastián Diez, por una razón que fue esgrimida por ambos grupos rivales: un supuesto asalto, con obvias diferencias.
Castillo aseguró que su amigo fue asesinado y él recibió un puntazo en un costado del cuerpo, cuando Cabrera y Diez intentaban asaltar a Agüero con una navaja para robarle sus zapatillas. A esa versión dio crédito el fiscal cuando pidió 9 años y 4 meses de pena para Cabrera por homicidio simple.
Cabrera y Diez sin embargo dijeron que fue Agüero quien quiso robarle las zapatillas a Cabrera, que para lograrlo lo encaró con la navaja y entonces Cabrera se la quitó y lo asesinó de varios puntazos. En este relato basó su pedido de absolución por legítima defensa el defensor Faustino Gélvez.
Ayer, los jueces Eugenio Barbera, Héctor Fili y Ricardo Alfredo Conte Grand, entendieron que Cabrera mató, pero excediéndose en su legítima defensa, y así parecieron dar crédito a que fue Agüero quien provocó, quien empuñó la navaja y quien atacó, con un trágico resultado en su contra.

