En la noche de un 2 de junio de 1996, la psicóloga María Rosa Pacheco de Balmaceda desapareció luego de cuidar a su madre en el sanatorio Brown. Un mes y 20 días después (el 22 de julio de ese año) partes de sus huesos fueron encontrados en El Villicum, Ullum, con claros signos de haber sido sometidos a un ataque brutal y con demasiada saña: los restos tenían marcas de golpes, fracturas, de huesos pelados de su carne con algo filoso, quemados hasta la carbonización o el calcinamiento.
Hoy, 13 años después, el aberrante crimen de la profesional sigue en la impunidad. Los únicos que pasaron 2 años, 9 meses y 10 días detenidos por el asesinato fueron el esposo de la psicóloga, el ingeniero Juan José Balmaceda, y su cuñado, Jorge Balmaceda, hasta que fueron absueltos el 25 de setiembre de 1999. En una decisión por mayoría, un juez los desligó de manera lisa y llana, otro por el beneficio de la duda y el restante falló por la condena a los hermanos. Luego de esa resolución, los Balmaceda demandaron al Estado por haberlos tenido presos ilegalmente, al menos los últimos 9 meses. Aquella vez exigían 2,5 millones de pesos.
Tras la sentencia, la causa por el crimen pasó al Tercer Juzgado de Instrucción donde dijeron que lo más probable es que prescriba en los próximos dos años por el vencimiento de los plazos para investigar sin un sospechoso a la vista.
Otra parte del caso, los pedidos de investigación por falso testimonio surgidos el juicio, pasó al Primero de Instrucción. Allí dijeron que sigue la investigación, pero algunas de esas causas ya prescribieron, como las sospechas de falso testimonio para los que no atestiguaron en contra de los imputados, un delito con penas de 1 a 4 años. Sólo seguirían en pie, las causas para aquellos señalados por atestiguar contra los ex acusados, que tiene un castigo máximo de 10 años, aunque esos delitos también prescribirían este año.
