La más clara muestra de que el anciano de 77 años estaba ligado al aberrante abuso sexual de su propia nieta de 9 años, fue su desaparición de la casa que compartía con la víctima, en Pocito, el mismo día en que la nena fue trasladada hasta el hospital de Niños Juan Carlos Navarro para ser atendida de las lesiones que le dejó el ultraje, dijeron fuentes del caso. Pero cuando un médico constató el vejamen, ocurrió lo más sorprendente para los investigadores: sus padres no quisieron denunciarlo a pesar de que la nena le contó toda la verdad a su mamá, precisaron. Quien no dudó en poner las cosas en su lugar fue una asesora de Menores, que llegó con su reclamo a la fiscalía de turno y entonces el juez de Instrucción Agustín Lanciani ordenó la captura del anciano, quien fue apresado en la tarde del martes por los policías de Seguridad Personal a cargo del oficial principal Héctor Oyola.
Quienes investigan el caso aseguran que el hecho ocurrió el 6 de abril pasado, y que ese mismo día el anciano puso algunas cosas en un bolso, montó su bicicleta y se fue de la casa que compartía con los padres de la víctima y sus nietos.
Nada se supo de su paradero hasta que los policías de Seguridad Personal se pusieron de cabeza con la averiguación de sus contactos más frecuentes. Y así saltó el dato de que podía estar en la casa de uno de sus hermanos en Médano de Oro, Rawson. Si bien allí no lo encontraron no se desanimaron y siguieron su rastro, porque el sospechoso al parecer se alojaba también en la casa de algunos amigos.
Fue así que el lunes en la tarde lo encontraron cuando llegaba en su bicicleta a una de esas viviendas en calle 5, al Este de Abraham Tapia, en Rawson. Y entonces no tuvo escapatoria. Por lo bajo el hombre habría admitido ser autor de la violación (se trataría sólo de un hecho puntual), pero no habría mostrado ningún signo de arrepentimiento, dijeron.
Ahora será investigado por un delito que se castiga con penas de 8 a 20 años de prisión y no es excarcelable, aunque el juez debería evaluar si debe o no seguir en una celda porque, al tener más de 70 años, puede pedir a través de su abogado defensor que le concedan el arresto domiciliario.

