Madre e hija evaluaron como cierta la posibilidad de que la chica pudiera quedar seleccionada como promotora. Así, podía sumar algunos pesos a la complica situación familiar: la mujer está separada y se las arregla para alquilar una humilde pieza en Capital y mantener a sus cuatro hijos (de 14, 13, 11 y 10 años) con changas de doméstica y la ayuda estatal por sus niños. La ilusión fue mucho mayor para la jovencita de 14 años, cuando se contactó con el sujeto que publicó su teléfono en una revista buscando promotoras, y la persuadió con darle un celular además del pago. Eso sí, le rogó que no fuera con sus padres, que no dijera que iba por trabajo y que mintiera diciendo que se quedaría en la casa de una amiga.
La cita: sobre las 15 en el 242 Oeste de la calle Granaderos, en Villa Paolini, Pocito. Allí mismo, el sujeto ofrecía también servicios de masajes y kinesiología, dijeron en la Policía.
Entusiasmada, la chica recriminó a su mamá por querer acompañarla y partió sola. Llegó a las 15.10 del jueves a ese lugar con una camilla, cremas y recipientes de supuestas medicinas. De entrada recibió un discurso sobre la necesidad de independizarse, de no decir nada a sus padres. Y enseguida un vaso de agua cuyo sabor le provocó cierta repulsión, hasta que recibió la explicación de que era un supuesto medicamento que les daba a todas las pacientes.
Ahí comenzaría el problema: la chica dijo a este diario que se mareó y no sintió su cuerpo desde la cintura hacia abajo. Y que en medio de ese malestar fue obligada a intentar tomarse dos pastillas azules. Vomitó y siguió mareada. Ahí -dijo- el sujeto aprovechó para sacarle la ropa y violarla.
Como pudo esa tarde salió y caminó hasta la Seccional 6ta dirigida por el comisario José Luis Morales y el subcomisario David Carbajal. Y en el acto las oficiales Adriana Meglioli y Natalia Vedia, encararon la investigación que incluyó la constatación de lesiones en la víctima por parte del médico legista, y terminó en los primeros minutos de ayer con la detención del sospechoso, Juan Carlos Ávila (47) y el secuestro de evidencia en su casa de Villa Paolini por orden del juez Pablo Flores.
“Nosotros vivimos ahí y lo conocemos, siempre pareció una buena persona pero mire con lo que sale. Yo pido Justicia y espero que siga preso porque si lo dejan libre lo voy a buscar y le voy a prender fuego, otra cosa no se merece… le arruinó la vida a mi hija”, dijo ayer la madre de jovencita, indignada.

