Un televisor de 40 pulgadas que aún están pagando, una bicicleta todo terreno utilizada con fines medicinales por uno de los miembros de la familia, un par de zapatillas, un cintillo de casamiento, un celular y 16.700 pesos. Ése fue el botín con que al menos dos delincuentes escaparon ayer tras atacar la vivienda en Chimbas de los padres y un hermano de una empleada de la Secretaría de Gobierno. María Rodríguez (65), la dueña de casa, precisó que junto a su familia salieron a un cumpleaños familiar y las 6 horas que se ausentaron fueron aprovechadas por los ladrones.
El ataque ocurrió en una casa de avenida Benavídez, cerca de callejón Ullum, Chimbas. La empleada fue identificada en la Policía como Alejandra Villegas y ante la consulta del cronista se molestó y dijo que le debía pedir información al subsecretario de Información Pública, Luis Amín. En cambio, su madre dio detalles del hecho.
Rodríguez tiene un kiosco en su casa y contó que junto a su marido y su hijo de 35 años salieron a las 21.15 del miércoles al cumpleaños de un ahijado. La familia pasó un rato de diversión y distensión junto a sus parientes, pero al regresar se llevaron una amarga sorpresa: delincuentes habían entrado a robar a la vivienda.
Todo indica que los malvivientes entraron por el fondo de la casa, que da a un baldío. Una vez en el patio, rompieron la única puerta que no posee rejas y revisaron todos los rincones. Del comedor, se llevaron el televisor que la familia está pagando en cuotas y del kiosco sacaron 1.700 pesos que tenían como fin el pago a proveedores.
De la habitación del matrimonio sustrajeron el cintillo, las zapatillas, un celular y 15.000 pesos. Esa plata la habían ahorrado María y su marido para el casamiento de su hijo. De otro sector, robaron la bicicleta ‘Vairo‘ del muchacho. ‘Mi hijo tiene un problema en las piernas y por recomendación médica usaba la bicicleta para hacer ejercicio. En realidad, la bicicleta la usaba para todo‘, comentó la damnificada. Y agregó, dolida: ‘Es la primera vez que nos roban y nos duele mucho porque son cosas que las compramos con mucho sacrificio. Ahora tendremos que poner más rejas en todos lados‘.

