Ella tenía 11 años y su primo 14 cuando fue sometida por el adolescente a diferentes abusos sexuales. Vejámenes que calló porque estaba amenazada, según lo que relató la madre de la víctima. No fue hasta que cumplió 16 años cuando en medio de un ataque de llanto logró confesarle a su mamá lo que su pariente J. M. A, quien ahora tiene 19 años, le hacía a escondidas y contra su voluntad.

"Durante el 2020, en plena pandemia y confinamiento, tuvo picos de depresión y crisis nerviosa. La veía que lloraba todo el tiempo y que no soltaba la foto de su abuelo", explicó la mamá de la víctima de cómo se dio cuenta de sus cambios emocionales. Y agregó: "Pensaba que era por el reciente fallecimiento de mi papá pero en un momento, explotó y me contó la verdad".

La madre de la menor aseguró que fue "un baldazo de agua fría" porque se trataba ni más ni menos que el hijo de su hermano, quien a través de mensajes no sólo la acosaba sino que la amenazaba si le decía algo a sus padres. "Hacé lo que tengas que hacer", le expresó el papá del supuesto abusador a su hermana.

Sin dudarlo, radicó la denuncia de ANIVI y la causa recayó en el Primer Juzgado de Menores. Luego de tomar las declaraciones de los involucrados y que la víctima sea sometida a una Cámara Gesell, el caso "no avanzó y quedó ahí". "Él abusó de otra prima pero mi otro hermano no hizo nada", lamentó.

La mamá de la adolescente contó que el joven le enviaba mensajes diciéndole que "no la podía olvidar" y confirmó que luego de enterarse de todo, cortó la relación con esa parte de la familia. "Ella no puede hablar del tema sin quebrarse. Le provocó un daño muy grande. Hasta quiso quitarse la vida hace unas semanas y está con tratamiento psiquiátrico y psicológico", expresó.

"Le arruinó la vida. Mi hija está así por su culpa", sentenció la madre que pide desesperada justicia por su niña.