"Los que han hecho esto han sido dañinos. Aparte, en el sector donde estaba el pasto apilado no había ninguna instalación eléctrica o algo inflamable que pudiera haberlo generado". Para Marcelo Vargas no quedaban dudas, el incendio que se produjo la tarde del último domingo y que destruyó 2.000 fardos de pasto y 3.000 cajones meloneros que con dos socios tenían apilados en una finca de Santa Lucía, fue algo intencional. A pesar de las sospechas del hombre, una seccional investiga el siniestro que causó pérdidas por 60.000 pesos y no descarta ninguna hipótesis, dijeron en la Policía.
Tal como anticipó este diario en su edición de ayer, el incendio se produjo alrededor de las 20 del domingo en una finca situada en calle Cordillera de los Andes y Angualasto, en la Colonia Richet Zapata, Santa Lucía. Esa propiedad pertenece a Pedro Pino Gutiérrez, uno de los dos socios de Vargas en el negocio del forraje.
Aparentemente, dos o tres jóvenes fueron vistos minutos antes del siniestro y cerca de los 3.000 fardos y los 3.000 cajones de madera, situados en el fondo y a unos 80 metros de donde vive Gutiérrez con su familia, contó Vargas.
"Salí al fondo y vi un resplandor grande que salía de los fardos. Cuando me arrimé, las llamas eran muy grandes y ya había algunos vecinos arrojando agua", contó el finquero.
Mientras algunos vecinos combatían con lo que podían las llamas, otros acarreaban desesperados los pesados paquetes de pasto que tenían a mano. En total, los incondicionales colaboradores lograron rescatar unos 800 fardos, pero los 3.000 cajones meloneros, valuados en 20.000 pesos, y una enramada donde los reacondicionaban, fueron reducidos a cenizas, aseguró Gutiérrez, quien agregó que 2.000 fardos (cada uno vale 20 pesos) también fueron destruidos.
A los minutos, varias dotaciones de bomberos del Cuartel Central y de los voluntarios de Santa Lucía llegaron a combatir el incendio de gran magnitud y que obligó a las autobombas a hacer varias recargas en la pileta de un camping cercano, señalaron las fuentes.
Es más, ayer en la mañana dos dotaciones aún continuaban rociando agua sobre la pila humeante donde estaban los fardos y los cajones, dijeron en la Policía.
"Entre los cajones y los fardos hemos perdido unos 60.000 pesos. Esto ha sido algo intencional y la primera vez en 10 años que nos pasa algo así en esta finca. Por ahora, como medida de seguridad, vamos a apilar el resto de los fardos en otro sector y tendremos que salir a conseguir más porque esa era la reserva que teníamos hasta diciembre", contó Vargas.
En la Policía comentaron que esperarán el resultado de las pericias para determinar si el siniestro se trató o no de un hecho intencional.

