Mendoza, 9 de Junio.- Un millonario cargamento de marihuana fue decomisado ayer en Lavalle. Más de 300 kilos de esa droga, que tenía como destinado final Mendoza, estaban escondidos en un camión proveniente de Salta. Quedó detenido el conductor.

"El cargamento por sí solo se podría valuar en un millón de pesos. Pero si se supone que iba a ser comercializado al “menudeo”, su valor podría duplicarse", vaticinó ayer en la sede de Investigaciones el líder de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico de la vecina provina, Juan Carlos Caleri.

Minutos después de las 16.30 de ayer, efectivos que estaban apostados en Jocolí (a metros del límite con San Juan) vieron el camión que desde hace más de 20 días estaban esperando: un Ford F4000 de color blanco perteneciente (al menos a juzgar por su ploteado) a una empresa petrolera.

"Desde hace varias semanas sabíamos que podía ingresar a la provincia un cargamento con marihuana. Teníamos datos acerca de las características del rodado y de que entraría por Jocolí", indicó el ministro de Seguridad de Mendoza.

Las primeras investigaciones determinaron que el rodado provenía de Salta, provincia de donde es oriundo el conductor del camión, que era el único tripulante del vehículo.

Tras detener, el rodado los efectivos realizaron una revisión superficial pero no hallaron nada sospechoso ni en la cabina ni en la caja. "Sólo tenía algunas cubiertas", dijeron.

La droga estaba escondida en un doble fondo que había sido construido especialmente para el traslado del cargamento.

Quien preparó el viaje no era un improvisado: el estupefaciente estaba debajo de un doble fondo, que, a su vez, había sido recubierto con plomo, "tal vez para impedir que la droga fuera tomada por los escáneres o para que no pudieran olfatearla los perros", dijeron los pesquisas, que admitieron que el vehículo había sido acondicionado con "mucha ingeniería".

Los más de 300 kilos de marihuana transportados estaban distribuidos en ladrillos de aproximadamente un kilo cada uno.

Estos, además de con cinta adhesiva, estaban atados con piolas por cada uno de sus laterales de manera que en el centro formaban una cruz. A su vez, cada paquete estaba unido, a través de esa soga, con al menos ocho ladrillos más.

Este rudimentario pero efectivo mecanismo permitía que al tirar de la cuerda, saliera una decena de paquetes, que para que deslizaran mejor habían sido recubiertos con aceite.

En un primer momento, el camionero -de 51 años y de quien no trascendió la identidad- negó saber algo acerca de la carga de estupefacientes. Sin embargo, luego confesó. Desde Jocolí el salteño fue llevado a los calabozos que tiene la Justicia Federal en Capital.

Allí ayer por la tarde se investigaban sus antecedentes. Otro dato que se investigaba es si el hombre era empleado de la empresa Pluspetrol, firma a la que pertenecería el camión a juzgar por las impresiones que tenía en la puerta del conductor.