San Juan, 7 de marzo.- El violento robo que sufrieron en simultáneo tres familias ladrilleras de San Martín genera más dudas que certezas dentro de la policía. Es que, según precisaron fuentes policiales, la falta de datos aportados por los damnificados dificulta la investigación.

“Tenemos muchas líneas de investigación, pero nada en concreto. Los ladrones actuaron encapuchados y por eso, no tenemos ninguna característica física. Además, la demora en realización de la denuncia no nos permitió hacer un operativo cerrojo para dar con los malvivientes”, explicaron desde la seccional 19 a DIARIO DE CUYO ONLINE.

Sin embargo, pese a lo complicado del caso, fuentes policiales confirmaron que la investigación se centra sobre todo, en aquellas personas que de una u otra manera participan del circuito de la venta de ladrillos. “Creemos que alguien relacionado a la actividad podía tener el dato de que las ventas habían sido buenas y por eso esta gente tenía dinero, pero hay muchos implicados. Tampoco descartamos a gente del círculo íntimo, pero estamos en plena tarea investigativa”, afirmaron.

El caso

Los Vargas, los Arias y los Fernández, todos oriundos de Bolivia, coinciden en relatar que se despertaron cerca de las 0.30 de ayer al escuchar las patadas contra las puertas de sus ranchos, en esa finca de callejón Lobillo, en La Puntilla. Hay 50 m de distancia entre cada casa. También cuentan que irrumpieron entre 4 o 5 sujetos a cada vivienda, portando cuchillos, revólveres y hasta una escopeta.

A los hombres los golpearon y tajearon hasta dejarlos ensangrentados, después los maniataron junto a las mujeres y sus hijos. Algunos de los asaltantes estaban tan desencajados que encañonaron a los niños y amenazaron con cortar el dedo y colgar a uno de los pequeños. La banda revisó todo, incluso movieron los ladrillos de los pisos, y escapó con más de 51.000 pesos y otras cosas, entre ellas un medallón de oro de la Presidencia de la Nación que recibió una de las nenas que es la séptima hija mujer.