Unos 40 días antes, los ladrones habían aprovechado que la casa estaba sin electricidad y deshabitada por la mudanza de su dueña al domicilio de una de sus hijas, y entraron a robar. Se llevaron algunos televisores y las cosas de mayor valor, y entonces se encendió la alarma en la familia Fuentes Trujillo: hace una semana se pusieron a embalar lo que quedaba con la idea de alquilarla para evitar otro ataque. Pero el viernes a la noche los ladrones les ganaron de mano, volvieron a forzar las rejas y la puerta de ingreso a la cocina, robaron algo de lo que quedaba (creen que vajilla, cristalería y ropa de cama), prendieron fuego en el living comedor, y destrozaron todo lo que allí había: un juego de living, mesas, sillas, un modular, libros, entre otras cosas. El fuego dañó el techo de ese ambiente y el hollín afectó el resto de la casa, compuesta por la cocina y dos dormitorios, dijeron fuentes policiales. Una dotación de bomberos a cargo del oficial Ramón Guzmán, evitó una mayor destrucción en esa vivienda al 52 Este de Abraham Tapia, entre Mendoza y General Acha, Trinidad, Capital.