Marcas de nudillos en el rostro. El hígado desgarrado. Hematomas en su estómago y, en su interior, un líquido de color verdoso atribuido a la destrucción del intestino. También huellas de violentos zamarreos en su cerebro, una mordedura en el muslo de su pierna derecha. Y fracturas, una de reciente data en su cadera y otras en cada uno de los huesos de un antebrazo: una causada alrededor de dos meses atrás y otra con el hueso aún separado, sin cicatrizar.

Según fuentes judiciales, ese espantoso, indignante y estremecedor cuadro de lesiones, antiguas y recientes, presentaba el cadáver del pequeño Alejandro Castro (1 año y 3 meses) cuando lo revisó el médico forense y concluyó que la causa de su muerte había sido una hemorragia interna por la destrucción de su hígado.

El profesional -según las fuentes- también estimó en su informe que el niño pudo morir entre las 5 y las 7 del jueves 8 de mayo pasado. Y que ya no tenía ninguna chance cuando su madre, Johana del Valle Castro (22) lo llevó al Hospital Rawson, alrededor de las 8,50 de ese día.

Los pesquisas creen que el niño recibió una tremenda golpiza esa madrugada, porque no dejaba de llorar. Y suponen que su llanto no paraba por las heridas internas de otros ataques perpetrados en días anteriores.

El hecho de que el informe médico hable de lesiones recientes y antiguas, complica a los tres detenidos por el caso: a la propia madre porque -dicen- no desconocía que su hijo era golpeado e incluso no descartan que ella misma lo hubiera atacado.

La situación tampoco es aliviada para la pareja de la mujer, un chico de 17 años con múltiples caídas por delitos, que no es el padre de la criatura y que, por lógica, quedaba a cargo de su cuidado cuando ella salía a ‘trabajar’ (la Policía dice que es prostituta), algo que habría ocurrido esa madrugada letal para Alejandro.

En el arco de sospechosos el tercero es Jonathan Flores (26) hermano del menor, y quien usurpaba con su mujer (no estaba el día del crimen) y dos hijos una panadería abandonada en Villa Del Carril, Capital, el lugar donde pusieron un brutal fin a la corta existencia del bebé.