El crimen de Candela Rodríguez fue cometido por “una venganza no convencional” contra el padre de la niña y el sindicado autor material la habría asfixiado con sus manos porque era lo que habitualmente hacía con sus amantes cuando tenía sexo, según el fiscal del caso.
Estas conclusiones, a las que tuvo acceso la agencia oficial de noticias Télam, se desprenden del pedido de prisión preventiva formulado por el fiscal de Morón Marcelo Tavolaro contra seis de los siete detenidos en la causa, cuyas situaciones procesales deben ser resueltas antes del martes por el juez de Garantías Alberto Meade.
Para Tavolaro, el 22 de agosto, alrededor de las 15.30, Candela salió de su casa de Villa Tesei, partido de Hurlingham, ‘por medios propios‘ para reunirse con amigas. Luego se perdió contacto con ella hasta que su cadáver fue dejado el 31 de agosto a la vera de la autopista del Oeste.
Remarcó que la salida de la niña fue ‘voluntaria‘, ya que ‘no se han detectado acciones que permitan vislumbrar que la menor, se hallara bajo una situación de presión‘. Para el fiscal, pasados algunos días, la niña luego quedó en un cautiverio no prolongado, teniendo en cuenta que ‘no hay señales compatibles a una defensa en situación de una privación de movimientos‘ y no se le dio ninguna sustancia para dormirla.
‘Todo ello hace presumir necesariamente que se ha utilizado como herramienta inicial algún mecanismo de captación o vinculación desde lo afectivo o emocional, por ejemplo, bajo la directriz de un engaño, promesa, etc., que permitiera a la víctima, vincularse a los protagonistas criminales necesarios, de una manera no involuntaria, no violenta ni agresiva‘, destacó Tavolaro.
El fiscal descarta de plano que el hecho se haya enmarcado en un secuestro extorsivo, ya que ‘nunca se inició o materializó, acción o curso de negociación, entre el grupo que se entiende ha retenido a la niña Candela y su madre o familia‘ y recordó que se trata de un núcleo familiar con problemas económicos y un padre preso.
En cambio, para Tavolaro, ‘existen sobrados elementos indicativos que Candela ha permanecido en una situación voluntaria, tal vez inconsciente del contexto que la sometía, bajo engaño u otra forma no advertida por ella‘.
Sobre el móvil del crimen, entendió que de acuerdo a varios testigos de identidad reservada y calificados ‘se aferra recurrentemente la idea de una motivación por venganza, que en el mundo marginal lo definirán como ‘vuelto‘ o ‘ajuste‘.
Tavolaro descartó que la llamada a la casa de la niña haya sido ‘extorsiva‘ y dijo que habría sido realizada por el imputado Gabriel Fabián Gómez cuando ‘ya se había concebido la decisión de terminar con su vida‘ y la idea era transmitir que si a la niña le ocurría algo el responsable era el padre.
Sostuvo que varios imputados ‘responderían a un perfil criminológico que sienta sus bases en códigos marginales, los denominados ‘códigos de la calle‘, entre los que la deslealtad y la traición, son motivación más que suficiente para llevar adelante alguna acción vengativa‘.
‘Potencialmente nos encontramos frente a conductas delictivas, que se enmarcan dentro de la modalidad de un ‘ajuste de cuentas no tradicional‘, que tal vez en su concepción no implicaba necesariamente la muerte de la menor‘, dijo Tavolaro.
Para Tavolaro, se decidió matar a la nena por ‘su conocimiento personal‘ de los implicados y ‘tal vez de alguna persona de su entorno más íntimo, que pudo haber colaborado en el desarrollo de los hechos‘.
Fuente: Télam, DyN
