San Juan, 5 de diciembre.- Los acusados de asesinar a sangre fría a María Cristina Olivares fueron condenados a reclusión perpetua por el homicidio triplemente agravado, la pena máxima del sistema carcelario argentino. Los tres deberán cumplir la sentencia en el Penal de Chimbas, ya que ninguno recibió el beneficio del arresto domiciliario.
En una jornada cargada de nervios, la mañana había comenzado con un resultado contundente de las pericias psiquiátricas pedidas ayer por el Tribunal sobre las mujeres acusadas: ambas comprendían a la perfección la criminalidad del hecho que estaban cometiendo.
La reclusión perpetua por el homicidio triplemente agravado se da por alevosía (matar a un indefenso) por el concurso de dos o más personas y por el vínculo, pues un imputado era marido de la víctima y las otras dos acusadas lo sabían.
El crimen
Videla estaba acusada de asesinar a Cristina en su camioneta, para luego dejarla tirada con las manos atadas hacia atrás en el callejón Picón, metros al Sur del cruce con calle 7, en Pocito. El terrible homicidio se perpetró la noche del 7 de julio de 2012, aunque la víctima recién fue hallada en la mañana siguiente.
Videla no fue la única partícipe. Su cuñada Noelia Corvalán la ayudó a ejecutar ese sangriento plan, en el que Miguel Palma (entonces esposo de Cristina y amante de Rosa) estuvo al tanto y también cumplió un rol fundamental.

