San Juan.- Consternados, así están los familiares de José Herrera, el joven de 20 años que murió tras recibir un disparo en la cabeza que efectuó un bombero dado de baja, anoche, en la Villa Morrone de Chimbas, en medio de un confuso episodio. Su tío, Ariel Escobar, contó quién era su sobrino y, si bien aceptó que el joven fue detenido varias veces, aseguró que “no era un ladrón”.

“Mi sobrino y ahijado no entró a esa casa a robar. Él había ido a ver a una chica que vive allí y discutió con un primo de ella. El policía se metió y le disparó por la espalda. Eso es lo que nos contaron los testigos”, relató Escobar.

Y agregó que “él era un chico común, como son los jóvenes ahora. No era un santo, pero tampoco era ladrón. Sí tuvo varios ingresos a la Policía, pero fue por peleas o porque había tomado de más”.

En cuanto a la vida de su sobrino, relató que vivía con su madre, quien trabaja de empleada doméstica, y sus dos hermanos, uno mayor y otro más chico que él. Y dijo que, aunque los padres del joven están separados, José tenía contacto con su papá.

Por otra parte comentó que José había decido dejar la escuela porque “a él no le gustaba estudiar. Decía que el hecho de ir a la escuela sólo servía para que su mamá gastara plata”. Por eso, el joven había decido trabajar, primero en un lavadero y después, vendiendo productos de limpieza sueltos en su casa, gracias a la ayuda de su hermano mayor que le puso el negocio.

“Mi hermana –la madre del joven- está muy mal. No puede creer lo que pasó. Estamos esperando que nos den el cuerpo para velarlo. Somos una familia honesta, no unos delincuentes”, cerró el tío del joven.