El barrio Teresa de Calcuta vivió ayer su segundo día de furia con el incendio de la casa de la familia que mantuvo el altercado con los parientes de Carlos Hidalgo el domingo al mediodía y que dio origen al otro incidente que derivó en la muerte de este joven de 19 años de manos de un agente que le disparó por la espalda. La Policía continúa vigilando la zona, mientras tanto siguen los relatos cruzados sobre cómo mataron al muchacho. Los allegados a la víctima insisten que el policía disparó a quemarropas y dicen que para encubrir el crimen ahora instalan la versión de un robo; por el contrario, en la Policía persisten en asegurar que el muchacho sustrajo el arma al agente y que lo mataron en la persecución cuando apuntó al uniformado.

El ataque incendiario de ayer en la madrugada fue contra el domicilio de la familia Bravo (que se marchó de su casa) en la manzana P de ese barrio de Pocito. Ellos serían los que originaron la pelea con los Hidalgo el domingo al mediodía y que motivó la posterior intervención de esos dos policías motorizados, uno de los cuales quitó la vida a Carlos Andrés Hidalgo con un disparo de Itaka. En la Policía señalaron que ese efectivo, ahora detenido, es el agente Marcelo Tobares y el que lo acompañaba era otro agente de apellido Mesa.

La muerte de Hidalgo desató una revuelta vecinal que dejó el saldo de 12 detenidos, más de 10 heridos entre policías y civiles, y dos patrulleros dañados. Y es que los allegados al fallecido aseguran que se trató de un caso de ‘gatillo fácil’. Jorge Sifuentes, el padrastro de Hidalgo, salió ayer a cuestionar al jefe de Policía, José Luna, quien dijo que la víctima esperaba un juicio. ‘Carlos tuvo una causa penal cuando era menor, pero fue sobreseído. Ahora quieren hacerlo ver cómo un delincuente para justificar lo que fue un asesinato. El chico solamente le pegó al policía. Y ese mismo policía le plantó el escopetazo a quemarropas y de atrás. Lo fusiló. No hubo robo de ningún arma ni nada. Todos lo vimos. El jefe de Policía miente, que no encubra lo que pasó. Le escuché decir que tiene 3 testigos. Acá hay 20 o 30 vecinos que vieron cómo mataron al hijo de mi señora”. El joven fallecido era papá de una nena de 1 años y de otra de apenas 3 días de nacida, y hacía changas de jardinería con su padrastro. En la Policía sostienen que el agente disparó su escopeta cuando el joven lo apuntó con la pistola que acababa de robarle. Ahora, el juez Guillermo Adárvez deberá establecer si mató con justificación, si se excedió en su proceder o fue un homicidio agravado.