‘Venite, que Rodríguez me dio un tiro y estoy acá tirado’, escuchó por el teléfono Lucía Espinosa cerca de las 13 de ayer. Y todo se alteró por completo en su rutina. Como no sabía qué había pasado realmente, la mujer se alarmó y enfiló rápido hacia lo de su hermano Eduardo Omar Espinosa (62) en la calle Pellegrini al 391 Sur, en La Bebida, Rivadavia. ‘Llegué sin aire’, dijo ayer la mujer, pero cuando vio a su hermano pareció volverle el alma al cuerpo: Eduardo no podía levantarse porque el balazo había fracturado el fémur de su pierna izquierda, pero estaba consciente y fuera de peligro, relató Lucía en el Hospital Rawson y también fuentes policiales.
Enseguida, un grupo de policías llegaron al lugar, porque el sospechoso de balear a Espinosa (un hombre que vive solo en su propiedad) estaba identificado y debía ser apresado porque portaba un arma: era un vecino de la víctima, Alberto Rodríguez.
Luego de los trámites de rigor, un grupo de policías de la seccional 13ra encabezados por su jefe, el comisario Iván Fonseca, rastrilló la zona con personal y perros de la sección Canes, pero no pudieron dar con el sospechoso en las fincas vecinas, dijeron fuentes policiales.
Lo que sí pareció quedar en claro fue el motivo del violento ataque: una discusión por el agua para riego en los terrenos que tanto víctima como victimario poseen en esa zona de La Bebida, precisaron voceros policiales.
Los uniformados supieron ayer que esa disputa no era nueva y que ambos protagonistas registraban antecedentes de viejos cruces por el mismo motivo, el agua para el riego, dijeron.
Ayer, en la Policía suponían que Rodríguez pudo haberse fugado en un vehículo, pero estaban convencidos de que se entregará en las próximas horas con el arma usada en el ataque.
Que el sujeto se someta a la Justicia, servirá para que el juez del caso, Alberto Benito Ortiz, defina qué tipo de delito atribuir al sospechoso por la herida de Espinosa y también si cabe o no imputarle la portación y tenencia ilegal de un arma.

