El paradero del puestero Daniel Ruarte sigue siendo incierto. Mientras esperan el resultado del análisis de la sangre hallada en el campo, la Policía evalúa volver a internarse entre los cerros y las pampas ubicadas al Sureste de Angaco para continuar su búsqueda. El juez correccional Eduardo Gil afirmó: "pasó mucho tiempo. Es de presumir que le sucedió algo grave. Puede haber fallecido de forma natural o accidental, o también pudo tener una muerte provocada", en referencia al temor de la familia acerca de que podrían haberlo asesinado por el robo de ganado.

La causa es investigada por el Segundo Juzgado Correccional como averiguación de paradero hasta tanto no se confirme la existencia de un delito grave. La desaparición de Daniel Ruarte (55) es misteriosa. Él vivía solo en el puesto Agua Brava, distante a 105 kilómetros de la villa de Angaco. Ahí se crió desde que nació y era el único de sus 7 hermanos que continuó con la tradición de sus padres de dedicarse a la ganadería vacuna. Sus familiares lo vieron a mediados de abril. En mayo tenía que ir a Angaco a llevar dos vacas y a comprar mercadería, pero nunca llegó. Como pasó mucho tiempo, un sobrino fue a su puesto la semana pasada y encontró todo cerrado, como abandonado. La mula de Ruarte no tenía herraduras. Eso llamó más la atención, de modo que salieron a buscarlo. Encontraron rastros de las paradas que hizo, en otro paraje dieron con su billetera y mercadería. Y a 60 kilómetros del puesto hallaron manchas de sangre. La familia sospecha que a Ruarte le robaron animales, entonces él salió a buscarlos y posiblemente fue atacado por cuatreros.

La Policía también salió a buscar a Ruarte, pero no lo localizó. Se tomaron muestras de esa sangre para analizarla: la idea es saber si es humana -hoy podrían saberlo-, y de ser así, posiblemente, harían una prueba de ADN para establecer si pertenece a Ruarte, explicó el juez Gil. Los rastrillajes por ahora se suspendieron, pero la Policía planea salir el lunes al campo.