La nena tenía 3 años cuando las extrañas manifestaciones con su cuerpo y otras actitudes fuera de lo común, llevaron a su madre a iniciar una serie de consultas con médicos y psicólogos, que al final derivaron en el resultado menos esperado: un posible abuso sexual. Lo más indignante para esa mamá (su ahora exmarido se resiste a creerlo) fue saber, incluso por boca de su hija, que el principal responsable de ese dañino cambio era su propio suegro, hoy de 68 años. El 18 de marzo de 2013, la mujer denunció el caso y ahora, tras una minuciosa investigación, el titular del Cuarto Juzgado de Instrucción, Maximiliano Blejman (secretario a cargo de Martín Heredia Zaldo), consideró probado que el jubilado frotaba sus genitales en el cuerpo de la nena y lo procesó, sin prisión preventiva, por el delito de abuso sexual reiterado agravado por el vínculo, dijeron fuentes judiciales.
Reiterado porque se sospecha que los hechos comenzaron cuando la nena tenía 8 meses y se prolongaron hasta el momento de la denuncia, cuando ya tenía 3 años. Según los voceros, todo pasó en la casa del sospechoso en Rawson, cuando la criatura quedaba al cuidado suyo y el de su esposa mientras sus padres estudiaban o trabajaban.
Además de procesarlo, el juez ordenó embargar bienes del jubilado hasta cubrir la suma de 300.000 pesos y le prohibió comunicarse con su nieta o acercársele a menos de 300 metros, indicaron.
“Exacerbación sexual, conducta seductora hacia hombres adultos y otros niños mayores, conducta masturbatoria compulsiva, omisión o agregado de elementos fálicos y agresivos en los dibujos”, fue la descripción que aportó una de las tres psicólogas que declararon, y agregó que “el vínculo más dudoso es el que tuvo con su abuelo paterno”.
Durante la investigación, el jubilado se negó a dar su versión.
Sí hablaron cuatro de sus sobrinas y sus dichos fueron clave también para que el magistrado los tomara como fuertes indicios en su contra. Esas mujeres aseguraron que su tío era el mayor de sus hermanos y lo percibían como alguien duro, respetable y con autoridad. Pero no dudaron en señalar también que, cuando eran niñas (una dijo tener 3 ó 4 años, las otras alrededor de 10), su tío les tocaba los genitales, la cola y sus senos por debajo de la ropa, e incluso las besaba o intentaba darles besos. Las cuatro mujeres dijeron que nunca habían dicho nada para no provocar problemas familiares, pero aludieron a los daños psicológicos de esas maniobras.
El resolución del juez puede ser apelada.
