Julián Ramón está procesado desde ayer y preso en su casa con una pulsera electrónica, como único sospechoso de estrangular y matar a golpes con un martillo a su cuñado Gastón Bustamante (11 años), en la mañana del 21 de noviembre pasado en Miramar.

Ramón pasará a la cárcel sólo si la familia de la víctima cuestiona la decisión de otorgarle el arresto domiciliario: tiene plazo hasta el martes próximo, informó Télam.

Ramón es novio de la hermana de Gastón y la prueba que más lo complica son sus huellas digitales en el televisor de 14 pulgadas de la familia. El joven admitió haberlo tocado, pero su propia novia y el padre del niño declararon que la noche previa, cuando Ramón cenó con ellos en la casa, no lo vieron tocar jamás el aparato.

Según el defensor de Ramón, Alejandro Borawski, en la resolución firmada por la jueza Frende expresó que la prueba reunida contra Ramón no tiene el grado de contundencia necesario como para poder llevarlo a juicio, por lo que se mostró flexible al otorgarle una morigeración de la prisión preventiva. ‘La resolución avizora un grado de duda‘, consideró el letrado.