La pista: unas huellas de zapatillas marca "Nike" que entraban a la escuela Roque Sáenz Peña (donde revolvieron el jardín de infantes), pasaban al puesto sanitario Dominga Raimundo (ambos en Marquesado, Rivadavia) y se alejaban de ese centro de salud luego de causar un desastre el sábado pasado: el saqueo de algunas monedas de un teléfono semipúblico, la sustracción de 22 cajas de leche y, lo peor, el completo incendio del edificio. Con ese dato, los pesquisas dirigidos por el subcomisario Raúl Páez (jefe de la comisaría 13ra.), y el jefe de calle, el oficial José Cabrera, llegaron a un sospechoso en el barrio Soldado Argentino, y el dañino ataque pareció quedar esclarecido: porque Franco Exequiel Saavedra (18) tenía unas zapatillas idénticas a las huellas en la escena del crimen. Y quedó preso, igual que su vecino y presunto compinche en el maniobra, Emanuel Martín Aguilar (18), quien habría confesado la coautoría en el repudiable ataque en complicidad con su vecino, un sujeto que días antes del hecho había salido del penal de Chimbas, donde estaba preso por tentativa de robo, dijeron ayer fuentes policiales.
¿Por qué el ataque? Al parecer, para prolongar una alocada noche de excesos. Ahora, ambos serán indagados por robo seguido de incendio.

