El juez Eugenio Barbera (Sala III, Cámara Penal) condenó a 14 años de reclusión al empresario José Antonio Aranda (43), porque consideró probado que fue él quien, con una pistola y una navaja, amenazó a una chica de 17 años que volvía de una farmacia hacia su casa en Rivadavia y, en el recodo de una vereda, en pleno mediodía del 26 de diciembre de 2008, la obligó a practicarle sexo oral y le robó su teléfono celular antes de huir, dijeron fuentes judiciales.
Es la segunda condena contra Aranda. En diciembre pasado le dieron 3 años y 2 meses de prisión por una maniobra similar: el ataque a golpes, los manoseos y el intento de robo a una mujer del barrio Chacabuco, en Capital, perpetrado el 19 de noviembre de 2009.
El nuevo fallo, fue una clara adhesión al planteo de la fiscal Leticia Ferrón de Rago, quien pidió 17 años de cárcel para Aranda (el abogado de la víctima Pablo Martín adhirió al pedido), por entender que cabía agravar los delitos que le imputaban. Así, aseguró que la práctica del sexo oral no sólo era un abuso sexual gravemente ultrajante, sino una maniobra equiparable y con igual castigo que una violación: entre 8 y 20 años de cárcel.
También pidió agravar la figura del robo: planteó que un arma blanca es un arma impropia (mínimo de 5 años de pena) más allá de que no se hubiera probado la aptitud para el disparo de la pistola 9mm incautada (mínimo de 3 años).
El defensor Rolando Lozano había pedido la absolución, básicamente, porque consideró que el reconocimiento en fotos de su cliente era nulo, pues afirmó que la víctima fue ‘inducida’ por la Policía cuando ‘dudaba’ entre su cliente y otro sujeto. Ahora, es probable que pida revisar el fallo ante la Corte de Justicia.

