Rolando Lozano, defensor del único policía al que el fiscal José Eduardo Mallea atribuye haber hurtado unos 15.000 pesos de un comerciante al que creía delincuente porque junto con el dinero tenía un arma (había caído por conducir ebrio), pidió ayer que su cliente sea sobreseído por prescripción. Ante los jueces de Maximiliano Blejman, Eugenio Barbera y Graciela Del Pie (Sala III, Cámara Penal) argumentó que venció el plazo de 2 años del Estado para sentenciar si hubo o no hurto o el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público, que el fiscal le atribuye a su defendido, el oficial Ernesto Fabián Fernández.

De igual manera, el letrado dijo que tampoco se había probado la autoría de Fernández en ningún delito, porque la noche en que ocurrió todo, el 14 de septiembre de 2008, su cliente respetó la legalidad, en un momento complicado, pues ‘era dueño, patrón y capataz’ en la seccional 4ta, la comisaría con mayor movimiento de la provincia un día sábado.

El fiscal, que también había pedido condenar a dos policías por no cumplir sus deberes, consideró que el caso no había prescripto a pesar de que él crea probado que hubo hurto y no peculado (delito con penas más graves). Y que de todos modos, aún no prescribe porque los implicados eran funcionarios públicos en funciones. Hoy, puede haber fallo.