Es como dice el fiscal, que se trató lisa y llanamente de un asesinato. O como sostiene la defensa, que en realidad el acusado mató en defensa propia. Las dos hipótesis quedaron planteadas ayer durante los alegatos en el juicio que se realiza en la Sala I de tribunales contra el remisero Pablo Cuenca (40) por el crimen de su pasajero Víctor Peñaloza (41) el 29 de julio de 2012, quien hoy al mediodía cuando se lea el veredicto puede recibir una condena de 16 años de cárcel tal como solicitó el fiscal Gustavo Manini o la absolución como pide su defensor, Félix Herrero Martín.
Para el fiscal existen pruebas que Cuenca llevaba el arma, que no peleó y que él disparó contra Peñaloza, por eso pidió la condena por homicidio agravado por el uso de arma. El defensor, por el contrario, aseguró que fue Peñaloza el que agredió al remisero y lo amenazó con un arma, y que éste actuó para defenderse.

