Un joven, su pareja y su bebé de sólo 12 días fueron aplastados ayer por el techo de palo, caña y barro de su rancho después de que se desplomara la precaria construcción. Esto pasó en el fondo de una propiedad de Pocito, donde también se derrumbó otra pieza que servía de vivienda de una joven embarazada que se salvó de milagro porque estaba en el patio.

El inesperado accidente dejó heridos a la joven familia. El changarín Walter Gabriel Castro (20) terminó con una fractura en la tibia y peroné de su pierna izquierda; su mujer Yamila Alvarez (16) sufrió diversos golpes, pero nada serio; mientras que su bebé Tizián Gabriel, un recién nacido de 12 días, quedó en terapia pediátrica a raíz de lesiones en la cabeza y otras partes del cuerpo, comentó Gimena Santander, prima de la pareja.

Los jóvenes con su hijo vivían transitoriamente en esa vieja construcción de un ambiente que le prestó su abuela, Rosa Riañez, en el fondo de su domicilio en la manzana F del Lote Hogar 33, Pocito. Ahí también había otra pieza de adobe que ocupaba Caren, hermana Yamila, quien está embarazada.

“Yamila estaba en la cama con el bebé porque toda la noche no la dejó dormir. Y Walter estaba haciendo la comida. En eso que fue despertarla para almorzar, todo se vino abajo. No sabemos qué pasó, pero ese rancho era viejo”, relató Gimena. El monoambiente no tenía columnas. Aparentemente, las paredes cedieron y el techo cayó encima de los jóvenes y sobre los pocos muebles y artefactos que tenían. También se desplomó la pieza contigua, la ocupaba Karen, a quien no le pasó nada porque justo en esos momentos lavaba ropa en el patio.

“Nosotros y todos los vecinos corrimos a ayudarlos y movimos algunos palos y otras cosas para sacarlos. Walter quedó con parte del cuerpo sosteniendo un palo para proteger a Yamila y al bebé. Ellos dentro de todo estaban bien, pero el bebé se veía mal”, relataron los familiares. Anoche, Castro continuaba internado, lo mismo que la criatura que era cuidada por su joven mamá.