En sólo 19 días, dos tragedias en el mismo lugar, en idénticas circunstancias y con adolescentes como víctimas. El 18 de octubre último fue un jovencito de 16 años; ahora la desgracia la sufrió otro chico de la misma edad que, también por divertirse y aplacar el calor, se lanzó a las aguas del canal Céspedes y sin querer encontró la muerte. Como el caso anterior, la historia terminó en las parrillas de la usina de calle Pellegrini en La Bebida, Rivadavia.

Hace poco más de dos semanas le había tocado a Pablo Aguilera, quien pagó con su vida el haber desafiado al peligroso cauce. Este martes a la tarde, el muerto fue Leandro Ismael González, un adolescente que cursaba el 1er año en la Escuela Nicolás Echezarreta y vivía en el asentamiento Sagrado Corazón de Jesús de Marquesado.

Fue un accidente que ni él imaginaba, porque cerca de las 17 de ese día volvió del colegio y le pidió permiso a Fabiana Solar (su madre) para ir al cyber. ‘Andaba con un amigo. Pensé que estaba en el cyber, pero parece que se les ocurrió ir al canal. Dicen que había otros chicos bañándose y su amigo se metió. Después se largó Leandro’, relató la mujer, que perdió al tercero de sus siete hijos.

‘Mi hijo sabía nadar, pero era friolento. A lo mejor le pasó algo. Lo que nos contaron es que él empezó a gritar en el agua. Los otros pensaron que estaba jugando y uno se tiró para ayudarlo, pero se sumergió y no lo vieron más’, dijo quebrado Luis González, el papá.

El chico desapareció alrededor de las 17.30 en un tramo del canal próximo a avenida Libertador y calle Baigorria, Marquesado. Minutos antes de las 20, los policías de Bomberos y la Seccional 13ra hallaron su cuerpo en la usina, a unos 3,5 km aguas abajo.