Un día después de hacerse público el escandaloso hurto de 8 armas del Primer Juzgado de Instrucción, el tema de la seguridad en el edificio de Tribunales volvió a quedar en medio de una polémica por otro delito calcado: el hurto de un teléfono celular del despacho del juez José Atenágoras Vega, miembro de la Sala II de la Cámara Penal, dijeron ayer fuentes judiciales.

Ambos hechos ocurrieron en menos de 5 días: las armas calibres 9mm. y 11.25, guardadas sin ninguna seguridad, fueron sustraídas de los despachos de tres instructores entre el 27 y el 30 de septiembre. Todo indica que él o los ladrones pudieron entrar por la ventana de cristal corrediza de atención al público del juzgado, que tenía rota la traba que la aseguraba.

El teléfono es un Samsung Galaxy Fame y es de una hija del juez. El hurto fue denunciado el 2 de octubre pasado en la fiscalía Correccional de Silvina Gerarduzzi.

Según las fuentes (Vega no hizo declaraciones), el teléfono estaba en un cajón sin llave de un escritorio, en una bolsa con otros accesorios. Lo habían comprado nuevo pero tenía una falla y el magistrado pensaba llevarlo para que se lo arreglaran o cambiaran, precisaron.

El hurto ocurrió entre el 1 de octubre después del mediodía y la madrugada del 2. En ese tiempo, dijeron, sólo personal de limpieza fue el único que pudo entrar a todas las oficinas de la Sala II, en la planta baja.

La seguidilla de hurtos en un edificio con custodia policial, reflotó la vieja polémica por la seguridad. Funcionarios judiciales apuntan a la Policía que vigila el lugar y se encarga de los ingresos y egresos de toda persona en Tribunales.

En la Policía no niegan que eso sea así, pero también lanzaron sus dardos. Así, criticaron la falla misma de la ventana del Primer Juzgado de Instrucción; la ausencia de un escáner para metales en la puerta de ingreso o de un circuito cerrado de filmación (hay cámaras que no sirven, dicen). También cuestionaron el hecho de que en el juzgado conservaran las armas sin custodia, siendo que ese organismo tiene destinada una caja fuerte en el subsuelo del edificio.