Los ladrones tomaron la modalidad de atacar a los automovilistas aprovechando los desvíos de calles en zonas conflictivas. Una de esas víctimas fue un pensionado que viajaba como acompañante en un auto y que recibió un piedrazo en la cabeza en un intento por hacer detener el vehículo para asaltarlos en Concepción, Capital. Antes, un conductor había baleado a un joven en un confuso episodio ocurrido en Chimbas, donde también arrojaron piedras a algunos automovilistas en un desvío por otro corte de calle por un reclamo vecinal (ver Baleado…).
La modalidad no es nueva y más en el lugar donde sucedió el último hecho: sobre avenida Benavídez, entre Mendoza y ruta 40, sólo que esta vez aprovechan que los automovilistas aminoran la velocidad al desviarse por una obra de la red cloacal, confirmó un jefe policial.
Esto mismo le pasó al pensionado Juan Carlos Vargas (48) que la pasó mal el martes alrededor de las 22, cuando junto a su amigo transitaban en un Ford Fiesta por esa zona. El hombre contó que venía de Chimbas por Benavídez al Este y, se encontraron con un corte de calle en calle Mendoza, de modo que tomaron hacia el Norte para doblar por el interior del Bº Pateta. Luego de unas vueltas volvieron a salir a la avenida y calle Tucumán, fue entonces que vieron a un grupo de niños y muchachos grandes en una esquina, del lado de Concepción, Capital. ‘Yo iba como acompañante con la ventanilla abierta, cuando sentí el peñascazo en la cabeza. Mi amigo aceleró el auto porque nos dimos cuenta que nos tiraban piedras para hacernos parar y robarnos‘, relató el hombre, domiciliado en Santa Lucía.
De esa manera lograron alejarse del peligro, pero el daño ya estaba hecho: ‘me dolía el ojo y la cabeza. Y me toqué, ahí vi que tenía sangre en la frente. Por suerte no fue nada grave, pero si mi amigo iba con su familia podrían haber herido a sus hijos o a su mujer‘, dijo Vargas, que esa noche fue asistido en el Hospital Rawson.
Dos horas antes, a eso de las 20, a metros de ese lugar sobre calle Tucumán también habían intentado robar el celular a una mujer que iba caminando. El delincuente alcanzó a empujar y largarle el manotazo a la señora, pero fue alertado por algunas personas que empezaron a gritarle y salió corriendo sin robar nada.

