La necesidad de conseguir el techo propio hizo caer en una trampa a 6 familias que fueron seducidas por un sujeto que decía tener contactos en el IPV para agilizar la adjudicación de viviendas y que les sacó alrededor de $28.000 pesos. Las víctimas tardaron medio año para darse cuenta que era un engaño. Y si bien esta semana denunciaron al presunto estafador y lo hicieron meter preso, de la plata no hay nada porque se la gastó.

El sospechoso ahora detenido es Jorge Eduardo Silva (57), un sujeto sin profesión conocida que se presentaba como “comisionista” con contactos políticos y que ya tiene otras causas penales por presuntas estafas cometidas entre 1999 y 2000, informaron en la Policía. Los investigadores de Defraudaciones y Estafas lo apresaron ayer en la mañana en su casa en la manzana C del Lote Hogar 4, Chimbas, donde sólo le secuestraron un televisor LCD que se habría comprado con la plata de sus víctimas, señalaron las fuentes.

El primero que cayó en el engaño fue el cafetero Juan Andrés Nuñez (26), de Chimbas, quien conoció a Silva en junio pasado cuando fue a hacer un trámite en Emicar, comentó la Policía. Según la denuncia, el joven le contó que no poseía vivienda y el otro le comentó que tenía “contactos” en el IPV que podían apurar la adjudicación de casas. Ahí, supuestamente, le tiró el anzuelo diciéndole que para ello necesitaba algo de dinero y el otro cayó en la trampa. El mismo joven después contó de la tentadora propuesta a sus padres, a dos hermanos, a un cuñado y a un amigo, que también entraron en el juego, según la Policía. Como parte de la maniobra, el sospechoso llevó a algunos de ellos hasta el IPV y se mostró hablando con una persona, argumentando que era su “contacto”. Sus víctimas le creyeron y entregaron el dinero: hay quienes dieron 5.000 pesos, otros menos; la cuestión es que entre todos pagaron alrededor 28.000 pesos y no pidieron ningún comprobante ni recibo, indicaron fuentes de la investigación. Con el correr de los meses, Nuñez y sus allegados empezaron a dudar de Silva porque salían las adjudicaciones y ellos nunca figuraban. Además, no los atendía en su casa y había cambiado el número de celular. Convencidos que era un engaño, el lunes último lo denunciaron.