La investigación para saber cómo fue que una estudiante con un supuesto embarazo psicológico robó a una beba de Maternidad del Hospital Rawson en medio de guardias privados y cámaras de seguridad, seguía siendo ayer una incógnita que acrecentaba las sospechas de que contó con algún cómplice. Se supone que María Celina Correa (20) sacó a la criatura de la custodia de su mamá Pamela Rodríguez (23) simulando ser una practicante minutos después de las 19 del miércoles. Pero el jueves a la noche el propio juez de Instrucción Maximiliano Blejman y su secretario Martín Heredia Zaldo, realizaron con policías de Seguridad Personal un primer análisis de dos discos con unas dos horas de videos (entre las 18 y las 20 del miércoles), y lo llamativo fue que ninguna de las cámaras captó la salida de la sospechosa con la nena, dijeron ayer fuentes ligadas a la investigación.

Esos discos -precisaron- contienen las grabaciones de los movimientos registrados por una docena de cámaras que apuntan a los pasillos y otros lugares claves del sector de Maternidad, pero ninguna revela la presencia de la chica, dijeron.

Lo cierto es que la criatura salió del hospital porque la propia Correa declaró ante el juez que fue la madre biológica quien se la dio, a pesar de que sus dichos son poco creíbles pues mencionó haber sido compañera de estudios con Rodríguez y no fue así. Además, la primeriza mamá declaró que ella dejó que se llevaran a su hija porque quien se la pidió fue una supuesta practicante vestida normalmente que, luego de presentarse, salió y volvió con una chaqueta blanca y se la llevó con la excusa de ponerle unas vacunas.

Lo que no les cierra a los pesquisas es el profundo conocimiento que tenía Correa sobre los movimientos del Hospital Rawson. Suponen que pudo adquirirlos frecuentado el nosocomio, pero no descartan que alguien le haya facilitado datos claves para que se moviera con fluidez y pasara desapercibida. La provisoria ausencia de imágenes sobre su salida es también otro dato que incrementa las sospechas. Además, se menciona la curiosa presencia de otra mujer que entrevistó a la mamá biológica tras la sustracción.

El caso se conoció porque Correa simuló ante sus parientes su embarazo y esa misma tarde se manchó las ropas con témpera roja para simular sangre y llegó a la casa de sus suegros diciendo que había parido. Su plan fracasó cuando su propia familia la llevó al Sanatorio Argentino y ahí descubrieron que ella no había estado embarazada y que la criatura estaba vacunada y tenía los signos propios de haber sido tratada en un centro de salud.