La agente de Policía Silvina Morales (27) llegó ayer hasta el Segundo Juzgado Correccional, para declarar por el desgraciado accidente que el último lunes a las 20.30, en Rivadavia, le costó la vida al pequeño Alexander Emanuel Carbajal (12). Pero por consejo de su defensa se abstuvo de dar su versión de los hechos ante la juez Carolina Parra. Informalmente, en la Fuerza habían dicho que todo fue por esquivar un perro.
De todos modos, la magistrado resolvió que siga detenida pero con arresto domiciliario y por lo menos hasta el próximo martes, cuando debería ir otra vez al juzgado a ampliar su indagatoria, informaron fuentes judiciales.
Será así porque en la causa remitida por la Policía no consignaron los informes médicos sobre las lesiones de la propia imputada y tampoco las del hermano menor y la madre del niño fallecido, indicaron.
Otro informe que se espera en el Segundo Juzgado Correccional, es el que solicitó la juez Parra sobre el momento en el que se realizó el dosaje para saber si la agente conducía o no en estado de ebriedad. Ese punto concentró especial atención, más allá de que se informara que la policía tenía “cero” grados de alcohol en su sangre. La juez está interesada en saber si el dosaje fue inmediato o no, porque los padres del chico fallecido dijeron haber visto el auto haciendo zigzag antes de chocarlos de frente, dijeron los voceros.
El día del choque, Alexander y su hermano Jonathan (10) y sus papás Nicolás Carbajal (34) y Erica Rivera (26), circulaban al Norte por Arnobio Sánchez a bordo de un Renault Megane. Iban a arreglar una puerta a lo de una amiga, pero nunca llegaron porque antes de Echegaray, Rivadavia, los embistió de frente el Renault Clío de la agente.
