’Le dijimos que no se subiera por ahí porque era peligroso, pero no nos hizo caso y se subió igual por el medidor’. Nicolás es un chico de 15 años y así relató la última advertencia que le hizo la noche del domingo a su primo Kevin Nahuel Cuello (13 años, el penúltimo de 10 hermanos) para que no subiera al techo de su casa de Chimbas a buscar una pelota. Kevin se trepó por la reja de un vecino, tomó el caño del medidor de la luz y recibió una descarga que lo hizo caer y clavarse en la punta de hierro de una reja. El menor fue rescatado y trasladado al hospital Rawson, pero llegó sin vida: la descarga eléctrica lo mató en el acto, informaron fuentes policiales. Ahora, las pericias serán claves para establecer si hubo o no alguna negligencia por parte del dueño de esa casa o de la empresa proveedora de energía.

Romina Cuello, su hermana, explicó que Kevin estuvo jugando a la pelota con algunos primos y otros niños vecinos, en la puerta de su casa situada sobre calle Luna, entre Benavídez y Oro, en la Villa Juan Pablo II, Chimbas. El juego iba bien hasta que en un momento del partido, alrededor de las 21.30 de ese día, la pelota cayó en el techo de la vivienda de los Cuello. El niño fue sólo a buscar el balón y ahí fue cuando Nicolás le advirtió del peligro a su primo. De nada sirvió.

Aparentemente, los cables del medidor de la casa vecina estaban pelados y cuando Kevin los tocó, recibió la descarga que lo lanzó sobre las puntas de la reja, señalaron.

Una de las puntas le atravesó el costado izquierdo del abdomen y quedó colgando de la reja. Al ver tamaña escena, Nicolás corrió a los gritos a pedir ayuda a sus familiares. ‘Cuando lo sacaron, mi hermano no se movía’, señaló Romina.

El menor fue trasladado al Hospital Rawson, pero cuando lo revisaron los médicos detectaron que ya no tenía signos vitales. Más tarde, el médico forense Alejandro Yesurón estableció en la autopsia que lo que mató al chico fue la descarga eléctrica que recibió y no la lesión que le provocó la punta de la reja en la caída, indicaron fuentes policiales.

‘Mi hermano era muy alegre que tenía toda la vida por delante. La verdad que no podemos creer lo que pasó. Nosotros no le echamos la culpa a los vecinos por esta desgracia, pero creemos que la gente de Energía San Juan debería haber cambiado hace rato ese cableado’, comentó Romina Cuello, dolida.