Testimonios, pericias, informes médicos. Esas serán las principales pruebas que le servirán al juez Matías Parrón (subrogante en el 2do. Juzgado Correccional) para determinar si debe considerarse o no como causa de un posible homicidio culposo (matar sin intención) a la actitud de una joven madre que, el último lunes, salió a hacer un trámite y dejó encerrados con llave a sus hijos de 3 y 2 años. Esa mañana los niños no pudieron escapar cuando en la casa se produjo un incendio, que terminó con la vida del mayor y dejó grave a su hermanita, dijeron ayer fuentes policiales y judiciales.
El siniestro ocurrió sobre las 9 del lunes en un dormitorio de la vivienda ubicada en 25 de Mayo al 557 Oeste, en Villa Paula, Chimbas. A esa hora los hermanos Joaquín (3) y Antonella Jazmín Carrión (2) estaban solos en la casa. Y todo indica que ellos, jugando, prendieron fuego en una de las habitaciones sin poder escapar luego: ambos fueron encontrados detrás de la puerta de salida, pero sólo la niña pudo ser salvada y ahora lucha por su vida. El varón murió intoxicado.
¿Cómo saber si hubo o no un homicidio culposo? esta figura delictiva se configura cuando el autor, a través de sus acciones, comete una imprudencia, una negligencia, una impericia o una falta de cumplimiento de los deberes a su cargo que contribuyen de manera clave a un resultado trágico.
A priori -dijeron- la mira de los pesquisas estará enfocada en saber si la joven madre incurrió en una posible falta de cumplimiento de sus deberes como madre al dejarlos solos, sin recurrir a nadie más que pudiera cuidar sus chicos mientras salía. Y tal vez en alguna negligencia o imprudencia que pudiera haber contribuido a la producción del incendio, como el supuesto hecho -explicaron- de no haber previsto que podían acceder a un encendedor o fósforos en la vivienda.
Si de las pruebas se desprende que se configuró un delito, imputarían a la joven. De todos modos ese ilícito es excarcelable.

