Una joven rosarina de 19 años fue encontrada ayer en la tarde sin vida en el interior de su monoambiente en el barrio ATE API, en Rivadavia. Y la principal sospecha policial es que murió intoxicada con monóxido de carbono a raíz del gas que salía sin control por cuatro hornallas de una cocina, que no estaban encendidas, informaron fuentes policiales.
El de ayer, fue el segundo caso similar que ocurre en tres días (ver Un sereno…). La fallecida se llamaba Melani Osuna (19), era de Rosario, Santa Fe, se ganaba la vida cuidando enfermos y desde el miércoles último se había cambiado con su novio gendarme (de viaje en Córdoba) al departamento 8 de la manzana O de ese barrio, contó un allegado.
Según la Policía, a las 18 una dotación de bomberos al mando del oficial Néstor Riveros, el cabo Juan Cortínez y el agente Daniel Elgueta llegaron a ese barrio tras un llamado al 911 por una pérdida de gas. Al llegar al domicilio, los efectivos se toparon con todos los ingresos cerrados y entraron por la abertura corrediza de una ventana. Según la Policía, adentro encontraron el ambiente viciado con gas y a Osuna en el piso: estaba vestida, las manos cruzadas en su pecho, y restos de sangre y vómito en la cara y en su pantalón.
Al revisar el lugar, los efectivos encontraron que cuatro hornallas de la cocina estaban abiertas y ropa húmeda sobre unas sillas que estaban cerca. Luego del análisis del legista, se estableció que había fallecido unas 12 horas antes, al parecer, por un edema pulmonar (de ahí la sangre en la boca) causado por intoxicación con monóxido de carbono.
Por eso, la principal sospecha policial es que la joven pudo haber prendido la cocina para calentarse o secar la ropa, y en un momento dado el fuego se apagó y el gas la mató lentamente. Es más, sospechan eso porque en la casa no faltaba nada, el cuerpo no tenía signos de violencia y tampoco había nada para suponer de un suicidio.
